Los terremotos de Venezuela, Filipinas, Colombia y Perú han puesto nuevamente bajo la lupa la actividad sísmica de América Latina.
En lo que va de 2026, varios terremotos de gran magnitud han dejado importantes consecuencias en distintas regiones del mundo.
Aunque estos eventos no están directamente conectados, especialistas advierten que México vive bajo una dinámica tectónica propia que mantiene activo su territorio.
Venezuela, Filipinas, Colombia y, ahora, Perú han registrado sismos superiores a magnitud 7, algunos con cientos o miles de víctimas.
Pero, ¿qué significa esta actividad para México y existe alguna relación entre estos terremotos?
Venezuela registró un doble terremoto en apenas 39 segundos
El 24 de junio de 2026, Venezuela enfrentó uno de los episodios sísmicos más devastadores del año.
Un terremoto de magnitud 7.2 fue seguido apenas 39 segundos después por otro de magnitud 7.5.
El fenómeno afectó principalmente al norte del país y a Caracas, dejando más de 6 mil 300 personas fallecidas, de acuerdo con los datos proporcionados en el recuento inicial.
Además, investigadores de la Universidad Estatal de Oregón estimaron mediante imágenes satelitales que más de 58 mil edificios pudieron resultar dañados o destruidos.
Filipinas registró el terremoto más fuerte de 2026
El 8 de junio, un terremoto de magnitud 7.8 ocurrió frente a la costa sur de Mindanao, Filipinas.
El epicentro se localizó aproximadamente a 57 kilómetros de profundidad y el movimiento fue percibido en amplias zonas de la isla.
Aunque fue el terremoto de mayor magnitud registrado en 2026 hasta ese momento, dejó alrededor de 107 personas fallecidas.
El contraste demuestra que la magnitud de un terremoto no determina por sí sola el número de víctimas.
La profundidad, la ubicación, el tipo de suelo, la infraestructura y la preparación de la población también son factores determinantes.
Colombia: un terremoto de magnitud 7.4 dejó cientos de víctimas
El 10 de agosto, Colombia registró un terremoto de magnitud 7.4 en el departamento del Chocó, cerca de San José del Palmar.
El epicentro se ubicó a más de 100 kilómetros de profundidad, pero el movimiento provocó graves daños y más de 260 muertes, según las estimaciones disponibles.
Los deslizamientos de tierra y las carreteras dañadas complicaron las labores de rescate y el acceso de ayuda a comunidades aisladas.
El sismo colombiano se originó en la zona de subducción entre las placas de Nazca y Sudamérica, un sistema tectónico responsable de buena parte de la actividad sísmica de la costa del Pacífico sudamericano.
Perú registra otro fuerte terremoto
La tarde del 20 de agosto de 2026, un terremoto volvió a poner en alerta a la región.
El Instituto Geofísico del Perú reportó inicialmente un sismo de magnitud 7.2, localizado a 35 kilómetros al norte de Coracora, en Ayacucho, con una profundidad de 108 kilómetros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó una magnitud menor, de 6.7.
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional informó que el movimiento fue percibido entre moderado y fuerte en distintos departamentos.
Horas después, el Instituto Nacional de Defensa Civil reportó tres personas lesionadas, atendidas en el Hospital de Apoyo de Coracora.
¿Estos terremotos están relacionados con México?
La actividad sísmica registrada recientemente en Venezuela, Colombia y Perú no significa que exista una cadena de terremotos que pueda desplazarse hacia México.
Los segmentos de las placas tectónicas acumulan y liberan energía de manera independiente.
En el caso de Colombia, el terremoto estuvo relacionado con la interacción entre las placas de Nazca y Sudamérica, mientras que México tiene una dinámica tectónica diferente.
El territorio mexicano está influido por cinco placas: Norteamérica, Cocos, Rivera, Pacífico y Caribe.
¿Por qué México es un país propenso a terremotos?
La principal fuente de los grandes terremotos que afectan al occidente y sur de México se encuentra en la subducción de las placas de Cocos y Rivera bajo la placa Norteamericana.
Este proceso ocurre a lo largo de la Fosa Mesoamericana y explica buena parte de la actividad sísmica de estados como Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Además, el sureste mexicano tiene interacción con la placa del Caribe, particularmente en la región de Chiapas.
Por ello, que haya ocurrido un terremoto en Venezuela no significa que México esté próximo a experimentar otro.
Las cuatro zonas sísmicas de México
De acuerdo con la clasificación utilizada para explicar la distribución de la actividad sísmica, México puede dividirse en cuatro grandes zonas, determinadas por sus antecedentes sísmicos.
Zona sísmica baja
Incluye entidades como Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
También abarca algunas porciones de Chihuahua, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.
Zona sísmica moderada
Comprende estados como Sonora, Sinaloa, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Tabasco y Ciudad de México, entre otros.
Aunque existe actividad sísmica, históricamente no concentra los terremotos de mayor magnitud registrados en el país.
Zona sísmica alta
Incluye partes de Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Estado de México, Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas.
Zona sísmica severa
Es la región con mayor frecuencia e intensidad sísmica y comprende principalmente las costas de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
La UNAM señala que esta región está estrechamente relacionada con la interacción de las placas de Cocos y Rivera con la placa Norteamericana.

Los grandes terremotos que recuerdan el riesgo en México
La historia sísmica mexicana demuestra que los grandes terremotos pueden producirse independientemente de lo que ocurra en otras partes de América Latina.
El 3 de junio de 1932, un terremoto de magnitud estimada en 8.2 ocurrió frente a las costas de Jalisco.
Es considerado uno de los mayores terremotos registrados instrumentalmente en México durante el siglo XX.
Más de cinco décadas después, el 19 de septiembre de 1985, un terremoto de magnitud 8.1 frente a las costas de Michoacán provocó una de las mayores tragedias de la historia reciente del país.
El movimiento ocurrió a cientos de kilómetros de Ciudad de México, pero las características del suelo de la capital amplificaron considerablemente sus efectos.
¿Se puede predecir un terremoto?
Actualmente la sismología no cuenta con una herramienta capaz de determinar con precisión el día, lugar y hora en que ocurrirá un terremoto.
Lo que sí pueden hacer los especialistas es identificar las regiones con mayor peligro sísmico, estudiar el comportamiento de las placas y analizar los antecedentes históricos.
Por eso, frente a un terremoto, la prevención continúa siendo una de las herramientas más importantes.
¿Qué hacer durante un terremoto?
Las autoridades de protección civil recomiendan conocer previamente las rutas de evacuación y los puntos de reunión.
También es importante asegurar muebles pesados, objetos que puedan caer y mantener preparada una mochila de emergencia.
Durante el movimiento, evita correr y aléjate de ventanas, fachadas y objetos que puedan desprenderse.
Si estás dentro de un inmueble, ubícate en una zona de seguridad previamente identificada.
Los simulacros también son fundamentales para saber cómo actuar sin improvisar cuando ocurra una emergencia.
La actividad sísmica no es una señal de alarma para México
Los terremotos recientes de Venezuela, Colombia, Perú y otras regiones son recordatorios de que vivimos en un planeta geológicamente activo.
Sin embargo, no existe evidencia de que estos eventos estén provocando una cadena de terremotos que se dirija hacia México.
El país cuenta con su propia dinámica tectónica y, por su ubicación, los grandes sismos forman parte de un riesgo natural que no puede eliminarse, pero sí puede reducirse mediante prevención, preparación y conocimiento.
Podría interesarte:
Día Mundial de la Fotografía: ellas también hicieron historia
amb

















