Un análisis explora los factores que influyen en la felicidad femenina, más allá del éxito económico o las relaciones sentimentales.
Iniciamos con un concepto de felicidad muy complejo para cada una de las personas muchas personas la describen como un estado de bienestar, satisfacción y alegría ,una experiencia placentera o satisfactoria, lo cual ha sido estudiado durante décadas por psicólogos, sociólogos y economistas.
Aunque cada mujer vive esta experiencia de manera distinta, las investigaciones en distintos Países incluyendo México por supuesto, coinciden en que la felicidad femenina no depende únicamente del éxito económico o de una relación sentimental, sino de una combinación de factores relacionados con la salud, la libertad, las relaciones personales, la igualdad de oportunidades y el bienestar emocional.
A nivel mundial uno de los estudios más reconocidos es el World Happiness Report, elaborado con datos de la Gallup World Poll y respaldado por las Naciones Unidas; concluye que los factores que más contribuyen al bienestar son: El apoyo social, la buena salud, y la libertad para tomar decisiones, muestra que las personas que cuentan con una sólida red de apoyo familiar y de amistades presentan mayores niveles de satisfacción con su vida, independientemente de su género.
Investigaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) demuestran que la igualdad de derechos y la no discriminación influyen directamente al bienestar de cualquier persona no solo de mujeres, para esto la psicóloga estadounidense Carol Ryff, creadora del modelo de Bienestar Psicológico, sostiene que la felicidad no consiste únicamente en experimentar emociones positivas.
Para ella, una vida plena incluye seis dimensiones fundamentales: la autonomía, el crecimiento personal, las relaciones positivas, el propósito de vida, el dominio del entorno y la auto aceptación.
Otra investigadora reconocida, la profesora Brené Brown, especialista en vulnerabilidad y bienestar, señala que la felicidad está profundamente relacionada con la capacidad de construir relaciones auténticas.
En su libro The Gifts of Imperfection sostiene que para tener una vida plena no debemos buscar la perfección ni la aprobación externa, sino cultivar la autenticidad, la autocompasión y la resiliencia aceptando nuestra vulnerabilidad; aceptar las propias imperfecciones y cultivar conexiones genuinas favorece una vida emocional más saludable.
Sonja Lyubomirsky, profesora autora de The How of Happiness, ha demostrado mediante multitudinarios estudios que aproximadamente el 40 % del bienestar depende de actividades intencionales, como practicar la gratitud, fortalecer las relaciones personales, realizar actividad física y encontrar significado en las acciones diarias.
El resto está influido por factores genéticos y circunstancias externas, aunque estas últimas tienen un impacto menor de lo que muchas personas creen.
Un hecho no menos importante es la independencia económica, diversos estudios internacionales indican que las mujeres valoran especialmente tener estabilidad financiera, oportunidades de crecimiento profesional y libertad para tomar decisiones sobre su propio proyecto de vida.
Sin embargo, la OCDE determina que factores como la salud, la seguridad y la libertad de elección tienen un impacto incluso mayor en el bienestar que el solo el ingreso económico.
Con Investigaciones recientes de Gallup, estadístico estadounidense muestran que muchas mujeres reportan mayores niveles de estrés y agotamiento que los hombres, en el momento de equilibrio entre el trabajo y las responsabilidades de casa y familiares, las cuales dentro de sus estadísticas demostró que se experimenta más estrés en mujeres que hombres; concluyendo que un factor importante al logro de las desigualdades en distribución de responsabilidades en el hogar podría influir para obtener un equilibrio emocional mayor.
Finalmente, la escritora Simone de Beauvoir ya advertía que la realización personal de las mujeres depende de su capacidad para ejercer plenamente su libertad.
En su obra denominada “El segundo sexo”, sostiene que la mujer alcanza una vida más plena cuando puede decidir sobre su propio destino sin limitaciones impuestas por los estereotipos sociales. Concluye; que la feminidad no es un destino biológico, sino una construcción social e histórica.
Su famosa tesis afirma que «no se nace mujer, se llega a serlo», señalando que la mujer ha sido relegada históricamente al papel de «lo otro» frente al varón.
Actualmente Esta idea continúa siendo respaldada por investigaciones que relacionan la autonomía y la igualdad de oportunidades con mayores niveles de bienestar.
En conclusión.
- La felicidad femenina está estrechamente vinculada con mantener relaciones afectivas saludables, disfrutar de buena salud física y mental, contar con independencia económica, tener oportunidades para desarrollarse profesionalmente y vivir en sociedades donde exista igualdad de derechos.
- Más que una meta única, la felicidad es el resultado de un equilibrio entre bienestar emocional, libertad y propósito de vida.
- No se requiere ser parte de una estadística para saber cómo mujer que realmente puede aportar la felicidad.
- Lo que para una mujer es la felicidad para la otra no lo es.
- Cada mujer determina ser feliz por el tiempo que quiera serlo, con lo que tenga para serlo, aun con todas las adversidades de la vida.
- No debemos depender de una pareja o vinculo sentimental para ser felices.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
Viajar solas: el acto más puro de libertad
Investigadora BUAP indaga en las relaciones genealógicas entre diversas especies de plantas




















