La violencia de género digital existe en el momento que se manifiestan actos de control, agresión o humillación dirigidos a mujeres mediante tecnologías de la información y la comunicación, así como difusión no consentida de imágenes íntimas, amenazas y hostigamiento en redes, suplantación de identidad, doxxing, seguimiento y campañas de desprestigio virtual.
Este fenómeno se entiende como una extensión de la violencia machista a espacios digitales, donde la desigualdad de poder se reproduce y se potencia por la inmediatez y viralidad de las plataformas.
Para considerar una conducta como violencia de género digital deben evaluarse:
• La intención y el contexto de género (si busca controlar, humillar o silenciar a una mujer por su condición de género).
• La ausencia de consentimiento en la difusión o uso de información íntima.
• La persistencia y alcance del ataque (repetición, escalada o viral).
• La relación de poder entre agresor y víctima (pareja, ex pareja, desconocidos organizados).
• El daño real o potencial sobre la integridad psicológica, reputación, libertad y seguridad de la persona afectada.
El impacto de la violencia digital desencadena en todas las mujeres de todas las edades y contextos, su alcance es nacional y transfronterizo; puede provocar pérdida de empleo, aislamiento social, daños psicológicos y riesgos físicos por exposición de datos personales. Además, la impunidad y la revictimización institucional aumentan la gravedad, pues muchas víctimas no denuncian por temor o desconfianza.
Las secuelas incluyen ansiedad, depresión, estrés postraumático, pérdida de oportunidades laborales y educativas, así como riesgos de violencia física derivada de la exposición en línea, y más allá socialmente, perpetúa estereotipos y normaliza la vulneración de derechos digitales y sexogenéricos.
Se requiere reforzar estrategias urgentes para prevención e investigación:
• Armonización y actualización de normas jurídicas federales y estatales para tipificar claramente agresiones digitales por motivos de género.
• Capacitación a las autoridades y operadores jurídicos en perspectiva de género y tecnologías.
• Protocolos de atención accesibles y canales seguros de denuncia.
• Campañas educativas en alfabetización digital y derechos.
• Estandarizar definiciones y metodologías, generar datos desagregados por edad, región y tipo de violencia.
• Promover estudios interdisciplinarios que vinculen impacto psicosocial, legal y tecnológico para diseñar políticas públicas efectivas.

¿Dónde y cómo presentar la denuncia en Puebla?
• Emergencias o riesgo de daño físico: marcar 911 inmediatamente.
• Denuncia penal: acudir a la Fiscalía General del Estado de Puebla o presentar denuncia en su portal en línea (ver sitio oficial de la FGEP). Solicita atención con perspectiva de género y acceso a unidades especializadas.
• Denuncia administrativa o queja por violación de derechos: acudir a la Comisión de Derechos Humanos estatal.
• Atención integral: solicitar apoyo en un Centro de Justicia para las Mujeres o la unidad de atención a víctimas para medidas de protección, asesoría jurídica y apoyo psicológico.
• Denuncia en plataformas: conservar pruebas (capturas, URLs y mensajes).
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