Víctor Sánchez Espinosa, arzobispo de Puebla, aseguró, al cumplir su 50 aniversario como sacerdote, que sus acciones se basas en la honostidad y en la convicción evangélica, buscando la verdad y actuando en caridad.
Acompañado por el Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri, designado por el Papa Francisco en julio del 2021, por sus Obispos auxiliares de Puebla, Tomás López Duran y Francisco Javier Martinez Castillo, y ante miles de fieles en los campos del Santuario Guadalupano, Sánchez Espinosa recordó que el año pasado, siguiendo las normas de la Iglesia, presentó su renuncia al cumplir 75 años de edad y ahora está en manos de Dios y de la decisión del Papa.
«El año pasado, fiel a las normas de la Iglesia, presenté mi renuncia al Santo Padre sobre el Gobierno de mi amada Arquidiócesis. Estoy en manos de Dios y de la decisión del Papa. Pero si quiero decirles, que he actuado siempre con honestidad y convicción evangélica, buscando la verdad y actuando en caridad. En el mundo de las opiniones y la comentocracia, donde las redes nos ensalzan y nos dan de palos, aguanto, soy fiel. Conservando los equilibrios por un bien mayor, buscando el entendimiento y la conciliación, estando con unos y con otros», expresó.
En su mensaje, Sánchez Espinosa recordó a los sacerdotes que perdieron la vida durante la pandemia de la covid-19 que comenzó en marzo de 2020.
«La gran crisis de la pandemia me quitó a 50 sacerdotes, mucho dolor en el mundo, en las parroquias y en la vida de tantas familias y conocidos; pero también nos enseñó que estamos hechos para el encuentro, la convivencia, la solidaridad y La Paz», expresó.
El arzobispo de Puebla recordó su ordenación sacerdotal y destacó a sus antecesores al frente de la arquidiócesis de Puebla: Octaviano Márquez, Ernesto Corripio Ahumada y Rosendo Huesca.
«El pasado 06 de junio, cumplí 50 años de haber sido ordenado sacerdote. En un dia de Pentecostés, con otros compañeros más. Después del Seminario fui Diácono familiar, así se nos llamaba, de Octaviano Márquez, gran Arzobispo de Puebla, a quien atendí y ví morir. Me ordenó sacerdote en nuestra hermosa catedral, Ernesto Corripio Ahumada, en su transición por Puebla antes de ser Arzobispo de la sede primada de México y cardenal. Colaboré muchos años en este Seminario, como formador, director espiritual y profesor. Rosendo Huesca Pacheco, me encomendó también la Parroquia de Nuestra Señora de Ocotlán», expresó.





















