Después de más de 20 años desarrollando vivienda y construyendo hogares en distintos rincones del país, tengo claro que comprar una casa no solo es una meta emocional, también es una decisión financiera de alto impacto.
Por eso, hoy quiero hablarte sin rodeos del crédito Infonavit. Ese que muchos creen que es una bendición, pero que puede convertirse en una trampa.
Infonavit nació como una solución social: un crédito accesible para que los trabajadores pudieran tener un patrimonio propio. Pero en 2025, esa promesa se siente lejana.
Las tasas de interés que maneja el instituto van del 3.09% hasta el 10.45% anual, y aunque parecen atractivas, en muchos casos son más altas que las de los mejores bancos del país, que ofrecen créditos hipotecarios desde el 8.5% fijo.
¿Qué significa esto en la práctica? Que si ganas poco, pagas más. Que puedes terminar pagando el doble o triple del valor real de tu casa. Y que el sistema está diseñado para garantizar la recuperación del crédito... pero no necesariamente para proteger tu bolsillo.
A eso súmale los seguros, los gastos de titulación, los desarrollos aprobados que muchas veces están lejos de servicios y centros de trabajo, y la poca claridad de los contratos. Todo suma a una sensación de “sí tengo casa, pero no sé si es mía o del banco”.
Según datos de la CNBV, en 2024 el crédito promedio otorgado por Infonavit fue de $563,000 pesos, pero el monto total que se paga al final del plazo puede superar fácilmente el millón de pesos. La diferencia es el costo de no comparar, de no tener alternativas, o de firmar por necesidad más que por convicción.
Esto no significa que esté en contra de que existan créditos accesibles. Al contrario. Lo que necesitamos es que sean realmente accesibles, transparentes, justos y diseñados pensando en quienes menos tienen, no en mantener a flote un modelo que se alimenta de la deuda de quienes trabajan más y ganan menos.
Porque tener casa propia no debería doler ni costarte la tranquilidad de toda una vida.
¿Cómo acercarte a ese sueño sin hipotecar tu paz?
- Infórmate y compara antes de firmar. No te vayas solo por lo que dice el patrón o el vendedor. Revisa el CAT, compara opciones y pregunta TODO.
- Ahorra lo que puedas para el enganche. Es tu primer escudo ante los intereses altos. Cada peso que pongas hoy, son miles que no pagarás mañana.
- Busca asesoría profesional. Un buen arquitecto, asesor o desarrollador puede ayudarte a tomar mejores decisiones y evitar errores costosos.
Porque sí: una casa se construye con cimientos firmes… pero también con decisiones inteligentes.
Cuando las mujeres lideran, ganamos todos.
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