En el corazón de Puebla existen edificios históricos invaluables, que forman parte del patrimonio de la humanidad, catalogado por la UNESCO, uno de ellos es “El Carolino”, una belleza arquitectónica de la época colonial y del arte barroco, hoy oficinas y centro cultural de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, pero sabías que llegó a ser la cárcel de Porfirio Díaz, aquí en #TeQuieroPuebla te lo contamos.
HISTORIA
Su construcción comenzó en el siglo XVl y en 1578 empezó siendo una institución administrada por los jesuitas por lo que se llamaba Colegio del Espíritu Santo, sede fundacional del Carolino, se ocupó, en un principio, de la educación básica, que incluía la gramática ínfima (rudimentos de latín), la media (conocimientos generales de latín) y la suprema (redacción epistolar en latín), además de humanidades y retórica.
La educación estaba a cargo de la Compañía de Jesús, que atendía entre los 12 y los 16 años de edad, mientras los alumnos más listos, o más ricos, ingresaban, luego, al cercano Colegio de San Idelfonso, ubicado en la actual avenida de Reforma número 711, donde cursaban los estudios mayores, es decir, filosofía, teología y derecho canónico.
Los jesuitas deseaban la fundación de un nuevo colegio para descongestionar el del Espíritu Santo, que además de ser un colegio, era una especie de casa profesa en donde se administraban los sacramentos, se predicaba la doctrina y se misionaba.
Los estudiantes que habían seguido los cursos de gramática y retórica, para poder cursar artes y teología tenían que trasladarse a la ciudad de México, pero muchos padres, no podían sufragar esos gastos.
LLEVA ESE NOMBRE EN HONOR DE CARLOS IV
La expulsión de 678 jesuitas de las cinco casas que tenía la Compañía de Jesús en el año de 1767, precipitó la conversión del antiguo colegio menor del Espíritu Santo en matriz de la educación superior angelopolitana. Y es, bajo el nombre borbónico de Carolino, homenaje al rey Carlos IV, que aquel centro jesuita poblano (escuela, fortaleza y comandancia de la orden de Loyola) llevará ese nombre emblemático de Edificio Carolino.
SURGE EL REAL COLEGIO CAROLINO
Para 1790, se unen los dos colegios con estudios en el edificio del Espíritu Santo, en un solo colegio con el nombre de Real Colegio Carolino, en memoria del monarca y para borrar todo recuerdo de los jesuitas; con ello los estudios se modernizaron y actualizaron, respondiendo a las necesidades de la juventud poblana; se crearon estudios de jurisprudencia con cátedras de derecho civil y canónico que antes no existían en los colegios de la Compañía.
Con ello se ampliaron las posibilidades de empleo de los estudiantes, al nuevo centro de estudios se le dieron constituciones que organizaron mejor su funcionamiento y en donde catedráticos y colegiales compartían el gobierno del Colegio. El patronato de la institución se otorgó a los reyes de España, cuya fidelidad y agradecimiento del Colegio quedó grabada en pinturas, poemas y fastuosas ceremonias en su honor.
Su nombre actual lo obtiene en 1987, cuando la Universidad Autónoma de Puebla recibe la distinción de Benemérita; sin embargo, años atrás su nomenclatura recibió muchas modificaciones por los diferentes usos que le daban a sus instalaciones.
PORFIRIO DÍAZ ESTUVO PRESO EN EL CAROLINO
En sus patios se pueden apreciar desde un reloj solar, hasta restos de lo que fueron las columnas de una construcción anterior. Estos vestigios fueron descubiertos gracias al sismo de 1999.
El segundo patio conocido como “Melchor de Covarrubias” en 1862 fue utilizado para la instalación de la cervecería “El Fénix” aunque fue cerrada en 1885.
El tercer patio, fue cárcel y se incluye un piso intermedio que son las catacumbas. Durante la invasión francesa en 1863, Porfirio Díaz estuvo preso en el Carolino, utilizado como cuartel y prisión; de la cual se fugó un 20 de septiembre de 1865, utilizando una serie de sábanas amarradas a la estatua de San Antonio en la azotea del tercer patio. Así lo revela Enrique Krauze llamándolo: “El maestro de la fuga y el escape.

BIBLIOTECA LA FRAGUA
Lleva ese nombre en conmemoración del brillante político poblano egresado del mismo Colegio del Estado: José María La Fragua; se trata de un acervo cultural que alberga 90 mil libros, entre los que destacan cerca de 45 mil tomos antiguos de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, incluyendo uno que tiene 400 años de existencia, el cual fue donado por el fallecido escritor, Carlos Monsiváis.
Fue inaugurada en 1874 como biblioteca del Colegio del Estado, aunque su acervo comenzó a formarse desde que se fundó el Colegio del Espíritu Santo de la Compañía de Jesús, en 1587. Recibe su nombre actual “el 16 de septiembre de 1885 en que se declaró el carácter público de la biblioteca y el momento en el que ésta recibió el honroso nombre del brillante político egresado del mismo Colegio del Estado: don José María Lafragua”.
La diversidad temática de sus materiales la convierte en un testimonio viviente de cuatro instituciones que durante sus respectivas historias han conformado un acervo bibliográfico destinado a la formación o la instrucción intelectual, moral y científica (incluso espiritual) de las comunidades académicas, seculares y religiosas, que hicieron de la enseñanza una de sus principales divisas.
SALÓN BARROCO
Se construyó originalmente como capilla doméstica dedicada a San José. Resguardada por una denominación angelical llamada “Atlantes” quienes emanan de sus abiertas bocas sólidos lienzos infinitos, que representan precisamente eso, el infinito poder celestial.
Ahora, es la Sede del Consejo Universitario y para cumplir con esta función, fue finalmente modificado con hileras de sillas y retablas, que rodean el lugar.
Gracias a sus acabados precisamente barrocos. Además, resistió al terremoto que sacudió el centro del país en 1985, aunque algunas piezas del techo fueron reconstruidas.
SALÓN PARANINFO
Era el salón de actos del Colegio, posiblemente fue redecorado en 1770, con unas sillerías que lo enmarca por sus cuatro costados, otra de sus características es bóveda alta con forma de media superficie cilíndrica. Al frente de la puerta está la Palestra de Santo Tomás, eminencia doctoral de la Iglesia; en los muros altos sendas pinturas de notables jesuitas y benefactores: Melchor de Covarrubias, en primer término. Desde su inicio el salón fue destinado a debates doctorales.
Mide aproximadamente 15 metros, en este salón se encuentra una tribuna de cedro con chapa de caoba. En la parte media se tiene un tallado en madera con el escudo de armas de la ciudad de Puebla. Así también, pinturas al óleo
Solía ocuparse para concursos de oratoria o para visitas de importantes, por ejemplo, la del licenciado Gustavo Díaz Ordaz, candidato del PRI a la Presidencia de la República, televisado a nivel nacional. Era el gran sitio de encuentro donde los universitarios presentaban su examen profesional
SUS ESCALERAS
En ellas se encuentra un par de leones de piedra que se asemejan al león de la obra pictórica de San Jerónimo y sirven para llegar a los salones son llamadas “Monumentales”, los barandales son de hierro y están adornadas con pinturas de algunos apóstoles, para recordar su pasado jesuita.
El escudo que se diseñó en honor a Melchor de Covarrubias, quien ayudó en la construcción del inmueble y en el que hay un lobo, el cual representa la protección para los estudiantes y que fue adoptado como mascota para los equipos deportivos de la universidad.













