En este día internacional de la mujer, es indispensable para nuestro género hacer evidentes todas aquellas causas que nos han y nos siguen lastimando. Y una de las premisas que deseo enarbolar con voz propia y también haciendo referencia a las de otras grandes mujeres que nos han precedido a través de la escritura, de la ciencia, de los movimientos sociales y de la lucha por mejores condiciones laborales y de vida, es la del respeto.
Sin duda el ejemplo de fortaleza que muchas mujeres a lo largo de la historia han demostrado es inspirador y es inspirador para no permitir que en lo cotidiano se abuse, se crítique y se violen los derechos de las mujeres, pero peor aún, cuando una mujer hace víctima a su propio género. Esto verdaderamente es algo que no debe tolerarse.
Continuar impulsando agendas ciudadanas, políticas y sociales para ocupar un mayor número de lugares preponderantes a fin de que realmente se establezca un equilibrio entre el desarrollo de hombres y mujeres. Es nuestra obligación y deseo: potenciar efectivamente la igualdad, pero insisto con respeto hacia todos.
Hoy gritamos al mundo, no sólo a las autoridades, sino a las familias a los organismos religiosos a los amigos a todos: el deseo de que las mujeres podamos construir sueños y contar con una sociedad en donde éstos se cumplan, un mundo en el que cuando salgamos solas a la calle, no exista el temor de no regresar a casa, un mundo en el que cada mujer encuentre un amor sano y real.
Reina desterrada, fotógrafa, psicoanalista, médica, cineasta, espía, heroína, inventora, empresaria, deportista, musa, modelo, esposa, madre, hija, hermana, feminista, educadora, periodista: sea la actividad con la que te identifiques o la que ejerzas, siempre debes ser fiel a tus principios y tus pensamientos, aunque a veces parezcan contradictorios.
Seguir tu voz interior que te dice: deseo y quiero ser diferente para mostrar al mundo que en la diversidad está la magia, la alegría por vivir y el enriquecimiento de podernos tener los unos de los otros, para crecer juntos y lograr un mundo más justo y equitativo para hombres y mujeres.
Recordemos: el desarrollo propio y no el sacrificio personal es la principal tarea en la vida. Si no estamos satisfechas con lo que estamos realizando, será muy difícil sentirnos plenas y alegres.
Honremos nuestro género y nuestra alma.
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