Si se ama la ruta es corta
y comienza a funcionar todo
y en todas partes hay ecos y apertura
y el mundo comienza a abrirse.
Las voces suben volumen
y el espacio al hacerse pequeño
oscila entre eternidad y oportunidad
y es el llanto la medida de las cosas.
Cuando las miradas cambian
los corazones abren sus alas
y vuela el espíritu y las almas alzan
en la apertura de un corazón herido.
La hermosura acompaña esa suavidad
que gime al contacto del recuerdo
mientras la brisa de los ojos
adormece cualquier recuerdo insípido.
La verdad sale a la vista
y ninguna valentía calma el tiempo
si no es esa aventura que nos define
al dar un paso decisivo en la vida.
Cada recuerdo esparce sus traumas
pero es la sensación de alivio y entrega
la que plasma en blanco y negro
la tremenda historia que hace época.
Pueden sucederse los milagros
uno a otro encadenados como soga
que al atar los poderes del planeta
los reúne en el exquisito alivio.
Pero ¡ay hermano! cuánto pasa
esta circunstancia en la vida
que a diario y en cada ocasión
la vida misma lleva al clímax a la vida.
¿Podrás preguntarte ahora en qué
podemos quizás parecernos?
Somos una sal y las mismas escenas
aunque el sentido real incierto sea.
Entonces solo y sin reserva
y sin mirar atrás y sin excusas
en la hora fatal del universo
sin más nada regresa solo el amor.
Una nota aislada de alegría escapa
y es el universo que callado observa
cuando rompe en espasmo rebelde
que esconde la mejor sonrisa.
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com













