La expropiación petrolera es fruto de la amistad de dos políticos que compartieron su visión de país.
El reloj de Palacio Nacional marcaba las 10 de la noche del viernes 18 de marzo de 1938. El presidente General Lázaro Cárdenas anunciaba al pueblo de México: “La expropiación petrolera”. Discurso que horas antes le había encargado a su amigo y único hombre en que confiaba, Francisco J. Múgica.
El origen de la amistad
La trayectoria de Cárdenas, no logra entenderse sin sus relaciones personales, políticas y militares. Su experiencia militar lo llevo a Michoacán, Sonora, Tehuantepec y la Huasteca veracruzana. Sin embargo, su presidencia no se logra entender sin la figura de Francisco José Múgica.

Varias decisiones del presidente Cárdenas, solo se entienden con el pensamiento de Francisco J. Múgica. Quien fuera diputado en el Constituyente de 1917, liderando el ala de la izquierda. Siendo gobernador de Michoacán conoció al joven militar de 25 años de edad, encargado de la Jefatura de Operaciones en el estado: General Lázaro Cárdenas.
Siendo gobernador de Michoacán, Múgica se enfrentó al presidente Obregón, sin embargo gracias a la intervención de Cárdenas, logró sobrevivir. Como consecuencia nació una amistad y una complicidad de pensamiento, pues ambos compartían los ideales revolucionarios.

La consolidación de una amistad
En 1925, en la Huasteca veracruzana consolidaron su amistad y admiración mutua. Francisco fungió como abogado defensor de petroleros y Cárdenas como jefe de zona militar. Al compartir sus experiencias políticas concluyeron que la solución a los problemas económicos y sociales. Se encontraba en la recuperación de los recursos naturales de la nación«.
Su amistad perduraría en los tiempos por venir y su momento cumbre fue en el sexenio de Cárdenas, “La expropiación petrolera”.

La influencia de Múgica
En demasía encontramos el pensamiento de Múgica en el plan sexenal cardenista, que parte de la necesidad de establecer los intereses nacionales sobre los extranjeros. Ejemplo, es la la Ley de Expropiaciones de 1936 que establecía que el gobierno podía tomar cualquier propiedad de interés para la nación.
Sin embargo, en 1937 los petroleros se manifestaron por mejores condiciones laborales, exigiendo a las compañías petroleras el cumplimiento de sus demandas. Ante su negación, estalló la huelga y la Suprema Corte dio un plazo para el cumplimiento de las exigencias de los petroleros.

La construcción del discurso
El 18 de marzo de 1938 Cárdenas encargo a Múgica la redacción de un manifiesto a la nación. El documento debería informar al pueblo de México sobre la expropiación. El resultado fue un documento “que llegara al alma de todo el pueblo”.
El mensaje era claro y contundente “se declaraba la muerte de los intereses extranjeros sobre el petróleo mexicano”, obra de Múgica.
La expropiación petrolera es fruto de la relación excepcional de dos políticos que compartieron su visión de país. Que reconocieron talentos del otro y debilidades propias, que construyeron un “tándem revolucionario”.
A 84 años de aquel discurso, el gobierno de Cárdenas es inexplicable sin la complicidad de la amistad y pensamiento de Francisco J. Múgica.

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