John Davison Rockefeller nació en Nueva York un 8 de julio de 1839 y murió en Ormond Beach, Florida el 23 de mayo de 1937. Fue un empresario, inversor e industrial estadounidense de la industria petrolera, llegando al punto de monopolizarla. Formó parte del grupo de empresarios de la Edad Dorada de la industria en los Estados Unidos, cuyo éxito le llevó a ser el hombre más rico de su época.
En Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XIX, un grupo de hombres visionarios y controvertidos encabezaron la transformación de ese país de una república de granjeros y comerciantes a una superpotencia.
Para muchos estos hombres fueron los heroicos empresarios que hicieron grande a EE.UU. Para otros, fueron empresarios con prácticas cuestionables que llevaron a mujeres y hombres que alguna vez fueron independientes a depender del tedioso trabajo asalariado: los llaman los barones ladrones que se robaron el sueño americano.
John Rockefeller fue criado por su severa madre en un pequeño pueblo de Ohio. Su padre a veces presente y a veces ausente, era un carismático estafador y bígamo.
John D. heredó la religión de su madre y la moralidad de su padre. Era un abstemio que leía la Biblia al principio y al final de cada día, pero desde una edad temprana se propuso ser rico. El joven Rockefeller comenzó a buscar formas de conseguirlo.
En medio de una situación económica y mundial en transformación, la gran innovación de Rockefeller fue la gigantesca corporación moderna, tan grande que podía aplanar a toda la competencia y amortiguar todos los golpes de la economía.
Evadiendo el servicio militar durante la Guerra Civil, Rockefeller invirtió en el negocio de la refinería de petróleo en Cleveland. Era una industria nueva con un potencial evidente, pero al igual que otras refinerías, Rockefeller se encontraba totalmente dependiente de los ferrocarriles para llevar petróleo crudo desde donde se perforaba, en el oeste de Pensilvania y transportar el producto terminado hasta el mercado en la costa este.

Fue entonces que Rockefeller se dio cuenta de que podía negociar algo mejor. Y así en 1868, hizo un trato con la Línea Central de Nueva York. Ese ferrocarril pertenecía a Cornelius Vanderbilt, quien ya tenía 74 años y durante mucho tiempo aterrorizó a muchos hombres de negocios más pequeños.
Rockefeller solo tenía 29 años, pero era un joven muy seguro de sí mismo. A diferencia de sus rivales, que no podían ver más allá de las puertas de sus refinerías, Rockefeller comprendió cómo encajaban todas las partes y cómo podría dominarlas.
En 1872, Rockefeller vio su oportunidad. El frágil y novedoso negocio petrolero había sufrido su primera caída. La sobreproducción había obligado a bajar los precios, pero los productores y refinadores tuvieron que seguir pagando lo mismo de siempre a los ferrocarriles.
Así que Rockefeller ideo la estrategia para manejarlo todo. Hizo un acuerdo con el Ferrocarril de Pensilvania, garantizándole carga a cambio de costos de transporte mucho más bajos.
Luego fue a los refinadores que competían con él y les dijo lo que, si le vendían sus refinerías, podían obtener el beneficio de las tarifas reducidas. Si no, enfrentarían un costo de transporte incluso más alto que el que ya venían pagando. La historia sigue cuestionando si fue un negocio inteligente o chantaje.
Finalmente todos aceptaron, renunciando a sus negocios a precios de liquidación. Y esto fue solo el comienzo.
Rockefeller pasó a convertir su compañía Standard Oil en la primera corporación verdaderamente gigantesca del mundo, el epítome del nuevo y controvertido tipo de negocio monopólico conocido como un Trust. La empresa absorbió a muchos rivales, como los refinadores de Cleveland y llevó a la quiebra a muchas otras refinerías.
Rockefeller, el gran titán de los negocios, no creía que los mercados libres, sin restricciones, fueran algo bueno. Para él, Standard Oil desempeñó un papel similar en la racionalización de la economía como el que las industrias nacionalizadas intentarían desempeñar en el siglo XX.
La estrategia de consolidación que Rockefeller desarrolló surgió de su ansiedad de que la prosperidad de EE.UU. pudiera ser vulnerable a su propio caos energético.
Y desde su visión la grandeza que él había promovido, era algo bueno para EE.UU. porque traía orden, estabilidad y crecimiento. Además, él utilizó su inmensa riqueza para crear una fundación filantrópica en una escala que se ajustó al tamaño de su corporación.
En el aniversario de su nacimiento, te dejamos curiosidades de este gran magnate:
• Rockefeller dedicó una parte importante de su fortuna a labores de filantropía y mecenazgo, como la Fundación Rockefeller, la creación de la Universidad de Chicago y la Universidad Rockefeller así como ayudar a proyectos de desarrollo, campañas contra el hambre o a favor de los damnificados de la guerra.
• La riqueza acumulada por la familia Rockefeller la ha permitido convertirse en dueña de una gran colección de obras de arte como la emblemática estatua de bronce ‘Prometeo’, expuesta en la Lower plaza del Rockefeller Center, en Nueva York (EE.UU.).
Con Información de la BBC.














