En años recientes mucho se ha hablado de un México moderno, cambiante e inmerso en una transformación que nos ha potenciado y proyectado como una nación fuerte, en constante crecimiento, singular, atractiva y colorida frente al mundo. 

Sin embargo, esto no es nuevo y se puede explicar de forma evidente y puntual, sobre todo si miramos hacia atrás para revisar lo complejo de nuestra historia, lo vasto de nuestra cultura, y lo diverso que es nuestro presente más inmediato, encontrando a un solo protagonista: la gente.

Somos los mexicanos quienes hemos articulado y detonado esa belleza, dándole sentido y calidez a todas las cosas que hacemos, entregándonos con pasión y empeño en los momentos de diversión y de trabajo, pero también edificando un complejo entramado y desafiante que siempre exige calidad y compromiso de nuestra parte para que las cosas, productos o servicios, sean únicos, seguros y fruto de los más altos estándares de calidad. Ser mexicano es un orgullo que se deletrea con amor y rezumba fortaleza en cada letra que habita en nuestro corazón: M-é-x-i-c-o.

México es un país que hoy clama uno de sus mejores momentos, en donde la cultura originaria se encuentra en un nuevo despertar, valoración y actualización, contribuyendo también a un reconocimiento de su potencial real. Lo mexicano está bien hecho y ser mexicano es estar consciente de que ese alto grado se nutre del cambio, de la visión hacia el futuro desde lo que siempre nos reconoce: corazón, talento y calidad.  

Eeste sentido, las empresas, instituciones y organismos que han crecido y evolucionado con el país, hoy también se saben fuertes y mirando a los desafíos del futuro. Un ejemplo claro está en BBVA, quien recientemente cambió el nombre de su marca, generando una integración mucho más valiosa para todos los mexicanos, quienes a su vez han aportando todas las capacidades, las mejores ideas y aprovechando al máximo lo que el país tiene para aportar desde y para el desarrollo y bienestar de todos sus habitantes.

Xochimilco, Xilitla, Xoco, Xólotl… la X de nuestro país habla de la resistencia, de la batalla y del honor…de una nación que pese a todo intento de transformación, asimilación, conquista o pugnas históricas siempre ha logrado poner al frente su identidad de forma férrea. Esa águila devorando una serpiente es, de alguna forma, esa identidad que adapta el español y lo hace suyo, que se enriquece del mundo externo contemporáneo y lo potencia sin perder su esencia.

Inclusivo y en constante proceso de transformación. México ha pasado por una historia de reformulación de sus valores, comprendiendo que puede existir una armonía y enriquecimiento desde todos sus pilares (financieros, sociales y culturales), a partir de la aceptación de lo diverso y el reconocimiento de la singularidad de las personas. Volviendo al ejemplo de BBVA, esa inclusión y enriquecimiento se ha incluido y potenciado desde una oferta financiera que hoy atiende las necesidades más particulares de los usuarios, protegiendo y mejorando su calidad de vida desde el ecosistema digital, de forma segura y con múltiples beneficios, mismos que pueden ir de créditos, mecanismos de ahorro, transacciones múltiples, evolución de pagos, etc.

Colores vivos, diseños elegantes, grabados que realzan y potencian la luz de nuestra sonrisa, esa sonrisa mexicana, amplia y poderosa que, al pasar por el túnel de la modernidad, mantiene ese crisol cultural intacto y listo para convertirse en sello de calidad de lo mexicano.

Orgulloso y original. Somos mexicanos porque somos únicos, diferentes, entregados y dedicados, y esto no sólo lo reconocemos nosotros mismos, sino que en todo el mundo, hoy, México es una parada obligada del turismo global, un sello de calidad que dice calidez, confianza, afabilidad y certeza. Por ser un país así de grande y tener por sus defensores y habitantes a gente como tú, ¡Viva México! De la A a la Z.

Forbes.