¿Se imagina que todos los días mueran 10 mujeres en México? No se lo imagine. Es una realidad.
Cientos de años de machismo y conductas de discriminación, acoso, ofensas, maltrato y homicidios en este país –como ha ocurrido en buena parte de las sociedades aún de las más educadas del primer mundo- ha escalado de manera imparable.
Los feminicidios que han alcanzado amplísima difusión en medios y redes sociales las últimas semanas demuestran que todos hemos sido rebasados.
Los gobiernos municipales, estatales y el federal.
Los poderes no han servido para frenar, inhibir y castigar los delitos en contra de las mujeres.
Porque prevalece la impunidad.
Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador diga lo contrario.
La impunidad sigue, repito.
Y persiste porque aumenta el delito. Cuando los delitos aumentan significa que no hay sanción, no hay incentivo para el perpetrador de detenerse, pues.
¿Es culpa del gobierno federal y del presidente el aumento de los feminicidios, como el infanticidio de Fátima o los feminicidios de Ingrid o muchas mujeres más?
No directamente, pero las políticas públicas equivocadas como desaparecer los refugios de mujeres violentadas, las estancias infantiles y reducir los presupuestos para combatir la violencia intrafamiliar pueden claramente propiciar la impunidad.
Le doy tres datos de Puebla:
La incidencia del delito de violación en el estado de Puebla fue de 302, con un aumento de 108% con respecto del 2018. La violación equiparada creció 31%.
Se integraron 9 mil 77 carpetas de investigación por violencia familiar, lo cual refleja un aumento de 24.4%.
Y finalmente, el delito de feminicidio creció 81.3% al pasar de 32 a 58 carpetas de investigación confirmadas y declaradas como “feminicidio”.
Por esas razones pienso que el próximo lunes 9 de marzo todos debemos apoyar la iniciativa feminista de que #El9NadieSeMueve. Es decir, que las mujeres no vayan a trabajar ni a estudiar ni a comprar ni a pasear. Que México se quede sin mujeres en lo profesional, lo laboral y lo académico a ver si así los hombres pensamos un poco más en cómo carajo frenar el machismo que llevamos en la sangre, en el ADN.
A ver si así el gobierno federal cobra conciencia de que tiene que dar marcha atrás en sus decisiones y enfocarse en políticas públicas que:
a) Frenen la impunidad.
b) Detengan el crecimiento de la violencia.
c) Forme hombres conscientes y respetuosos de las mujeres.
¿Se podrá?
Pienso que sí, pero las autoridades deben abrirse. Si no lo hacen, esta historia continuará.
Gracias y nos leemos el lunes.
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