Una oportunidad para nacer y renacer
entre el tumultuoso valle humano
y un anteponer el cosmos que delatas.
La libertad con figuras y secretos
en el anonimato de ratificar de día
el renacimiento nocturno de tus seres.
El fluir cotidiano del color del dolor
que delata de encendidos tonos
el despliegue acumulado de hitos.
El rostro capturado por la estrella
que en el horizonte estalla y explota
cada respuesta abierta y sucedánea.
La energía del mundo y los astros
y de cuerpos y formas y talentos
con la mata que desprende toda talla.
El movimiento con que vives y luces
con actitud emancipadora de las cosas
y la carga eléctrica vital femenina.
El surco del cielo entre una tierra
sedienta de ti y de tu apuesta eterna
cual límite de lo creado y montañoso.
El súbito anhelar de la vivencia
como la habitación en que lo divino
en tu palma da amor y fe ofrece.
La emergente intriga en lontananza
de introito sereno y final lluvioso
con la conclusión de tu presencia.
La narrativa constante de ser mujer
y convertirte en la mujer de origen
entre la esencia de tus juegos de mujer.
Esa tonalidad firme y decidida
furia de un mañana ya presente
y que acompaña de sol la luna.
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