En un primer ataque de precisión, el buque fue hundido en aguas internacionales del Caribe, resultando en la muerte de 11 presuntos integrantes de este grupo designado por EE.UU. como organización narco-terrorista
El Gobierno de Estados Unidos confirmó este miércoles que realizará nuevas operaciones militares contra los cárteles del narcotráfico, tras el exitoso ataque contra una embarcación vinculada al cártel Tren de Aragua.
El presidente Donald Trump difundió imágenes del bombardeo mediante misiles, que alcanzó la pequeña lancha cargada de droga, y advirtió: “Habrá más de esto”.
El Secretario de Estado Marco Rubio y el jefe del Pentágono respaldaron la acción, calificándola como un mensaje claro a redes criminales que operan desde Venezuela.
El ataque marca un cambio radical en la política antidrogas de EE.UU., que hasta ahora había recurrido principalmente a la Guardia Costera para decomisos The Wall Street JournalWikipedia.
El Secretario de Defensa Pete Hegseth confirmó que esta es la primera de varias operaciones previstas en el marco de la nueva “guerra contra los cárteles”.
Atribuyó la expansión de la autoridad militar a la necesidad de proteger la seguridad nacional frente al flujo de fentanilo y cocaína. La Casa Blanca pidió al Congreso autorizar recursos adicionales y redefinir los límites de intervención militar en el hemisferio.

Venezuela, por su parte, repudió el ataque. El régimen de Nicolás Maduro calificó las imágenes divulgadas como “probablemente generadas por IA” y advirtió que cualquier agresión sería considerada como una violación a su soberanía.
Además, activó la movilización de la Milicia Bolivariana en zonas costeras, reiterando que defenderá el territorio ante lo que llamó un intento de desestabilización imperialista.
Contexto y repercusiones
La operación se da en el marco de un significativo despliegue militar estadounidense en el Caribe: buques destructores, submarinos y unos 4,000 marines fueron desplegados desde agosto tras la declaración de cárteles como organizaciones terroristas, incluyendo el Cártel de los Soles y el Tren de Aragua.
Expertos en derecho internacional como Mary Ellen O’Connell han advertido que el uso de fuerza letal sin medidas de arresto puede violar normas de soberanía y ser considerado una acción unilateral, lo que complica el respaldo legal y diplomático de estos operativos.
Analistas advierten que, aunque esta estrategia puede interrumpir rutas de trasiego, también eleva el riesgo de represalias, intensifica la militarización regional e incrementa la tensión diplomática con gobiernos como el venezolano o aliados críticos como Brasil y Colombia.
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