¡Ay, septiembre, apenas vamos en el tercer día y ya nos salió con que viene con ganas de ponerle sabor al ajedrez político poblano!
El primer round de este mes llegó vestido de naranja: Tony Gali se incorporó a Movimiento Ciudadano como delegado nacional en Puebla, en una jugada que, políticamente hablando, no es precisamente de esas que se hacen nomás porque “se les antojó”.
La incorporación ocurrió después de reuniones con Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de MC; Dante Delgado, fundador del partido, y la Comisión Permanente de la fuerza política. Por Puebla estuvo Fedrha Suriano, dirigente estatal en Puebla.
Y aquí es donde empieza lo sabroso, porque en política poblana ya sabemos que nada es casualidad y menos cuando faltan dos años para una elección que promete sacar chispas.
La encomienda de Tony Gali no sería menor: coordinar los trabajos políticos de Movimiento Ciudadano rumbo al proceso electoral de 2027, lo que incluye la construcción de estructuras, la selección de posibles aspirantes, la integración de plantillas y, sobre todo, el fortalecimiento de nuevos liderazgos.
Tendrá que trabajar coordinadamente con Marco de los Santos, responsable de la capital para sumar los cuadros necesarios para «tomar los votos» de los otros partidos.
En otras palabras: no llegó a tomar el cafecito.
La llegada de Tony Gali puede leerse justamente desde esa lógica: incorporar experiencia política para fortalecer una fuerza que busca convertirse en una opción real rumbo a 2027.
¿Quiénes serán los operadores políticos y sociales que sumará a su campaña naranja? ¿Qué ex secretarios de su gobierno, ex regidores, ex diputados y ex presidentes municipales tendrán una invitación o por lo menos una consideración?
La familia también juega ajedrez
Y aquí aparece una de esas coincidencias que en Puebla generan conversación de sobremesa, café y hasta chalupa extra.
Mientras Tony Gali se enfila hacia Movimiento Ciudadano, su hijo, Tony Gali López, ocupa actualmente una diputación federal bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México.
Y sí, ya sabemos que en Puebla eso de las familias repartidas en distintos partidos no es precisamente novedad. Aquí hemos visto apellidos que saben circular con bastante soltura entre colores partidistas.
Pero la pregunta interesante no es solamente dónde milita cada integrante de una familia.
La pregunta es: ¿qué capacidad de operación política puede construirse cuando distintas piezas de un mismo grupo tienen presencia en diferentes fuerzas?
Porque una cosa es compartir apellido y otra muy distinta compartir estructura, interlocución y capacidad de negociación.
Ahí está el verdadero juego.
Al PAN le dieron donde más duele
Y mientras Movimiento Ciudadano presume nueva ficha, en el PAN seguramente alguien está revisando el tablero y diciendo: “¿y esa pieza no era nuestra?”.
Porque seamos sinceros: los azules pierden un activo político que estuvo vinculado al poder ejecutivo poblano durante aquella etapa en la que el morenovallismo marcó buena parte de la política local.
Y otra vez, como dicen en mi tierra: “se quedaron como el chinito, nomás milando”.
La salida de perfiles con experiencia, relaciones y conocimiento de las estructuras políticas siempre representa un costo para cualquier partido. Y en Acción Nacional el problema no es únicamente perder nombres: es la dificultad de conservar figuras competitivas mientras se acerca una elección en la que cada voto contará.
Movimiento Ciudadano, en cambio, parece estar entendiendo algo muy sencillo: si quiere crecer, necesita dejar de ser espectador y convertirse en protagonista.
¿Y Morena? Bien, gracias… mirando el tablero
Ahora viene la pregunta inevitable: ¿qué dice Morena?, ¿qué dice el gobernador? ¿de importar lo que digan en Casa Puebla, Aguayo o el CIS?
La respuesta políticamente correcta tendría que ser bastante sencilla: libertad política, autonomía partidista y derecho de cada ciudadano a decidir dónde participar.
Pero una cosa es el discurso institucional y otra lo que se lee entre líneas.
Porque si Movimiento Ciudadano consigue crecer en Puebla, no necesariamente tendría que arrebatarle votos a Morena.
El verdadero golpe podría estar en otro lado: fragmentar el voto opositor y disputarle al PAN un segmento del electorado que tradicionalmente podría considerarse cercano a los partidos de oposición.
Y aquí está la parte incómoda.
En Puebla ya no existe aquel escenario donde todo el voto opositor necesariamente termina concentrado en una sola fuerza. El electorado está dividido, hay desencanto, existen pendientes y también hay proyectos gubernamentales que generan resistencia social.
El tema del Cablebús, por ejemplo, ha demostrado que los grandes proyectos de infraestructura pueden convertirse también en grandes debates políticos cuando la ciudadanía siente que no ha sido suficientemente escuchada.
Así que pensar que todo el voto vaya para Morena sería, cuando menos, demasiado optimista. Aquí acaba de surgir un Coordinador (como los de Morena) para ser una opción viable para ganar, ¿qué cosa? Eso veremos.
MC quiere dejar de ser invitado y poner la mesa
Movimiento Ciudadano tiene ahora una tarea muy clara: conservar el registro, aumentar su votación y, sobre todo, construir una estructura política competitiva en Puebla.
Y para eso necesita algo más que campañas bonitas, jingles pegajosos y candidatos con buena foto para Instagram.
Necesita territorio. Necesita liderazgos. Necesita operadores. Necesita votos.
Porque 2027 será el laboratorio.
Ahí veremos quién logró construir estructura, quién conservó sus liderazgos, quién perdió cuadros y quién consiguió convertir acuerdos políticos en votos.
Y después vendrá 2030.
Porque quienes hoy están moviendo fichas para una elección intermedia probablemente también están pensando en el siguiente tablero.
Así que, mis queridxs lectores ÚNICOS, no se distraigan con el color naranja.
La verdadera apuesta no está en el color de la camiseta, sino en quién tiene las fichas suficientes para sentarse a negociar después de las elecciones.
Y en Puebla, ya sabemos cómo es esto:
“A río revuelto, ganancia de pescadores”… y aquí todavía falta ver quién trae la red.
Síganme en equis: @lachicaunica_.
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