lunes, julio 15, 2024
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Teresa de Calcuta: la madre de los pobres

La Madre Teresa fundadora de las Misioneras de la Caridad, fue testimonio vivo de amor a Jesucristo por su entrega total a servir a los «más pobres entre los pobres». 

Su ejemplo ha sido un reto a la conciencia de la humanidad. En un tiempo marcado por la rebelión, la Madre Teresa defendió fuertemente la fidelidad al magisterio de la Iglesia, la santidad de la vida humana, la familia y la moral.

Nos enseñó la verdadera dignidad de la mujer convirtiéndose en madre de todos así como mostrarnos que la mayor pobreza la encontró, no en los arrabales de Calcuta sino en los países más ricos cuando falta el amor, en las sociedades que permiten el aborto. 

«Para mí, las naciones que han legalizado el aborto son las más pobres, le tienen miedo a un niño no nacido y el niño tiene que morir»

Decía entonces la Madre Teresa y en consecuencia propuso en Nueva York en 1995: 

«Si conoces a alguien que no quiere al niño, que le tiene miedo al niño, díganle que me lo de a mí». 

Sin duda, estas muestras de amor inmenso hacia sus semejantes,  definen lo que Teresa de Calcuta representó para la humanidad.

Madre Teresa de Calcuta

LABOR HUMANITARIA

Famosa en todo el mundo por su abnegada labor misionera, Inés Ganxhe Bojaxhiu, conocida popularmente como Madre Teresa de Calcuta, nació en la ciudad Skopje capital de la actual Macedonia el 26 de Agosto de 1910, en el seno de una familia católica de etnia albanesa.  

Ella lo expresaba con estas palabras: 

“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al corazón de Jesús”.

No había cumplido aún doce años cuando sintió el deseo de ser misionera, fue a los pies de la Virgen de Letnice, donde escuchó un día la llamada Divina que la convencía de servir a Dios.

Monja desde muy temprana edad, en 1928 después de estudiar en Dublín, regresó a la ciudad de Calcuta.

La visión de la pobreza extrema reinante en esa gran urbe india hizo que la Madre Teresa solicitara a sus superiores el permiso para abandonar la docencia y ejercer el apostolado entre los más pobres.

Es así que en 1948 la Santa Sede concedió a la joven monja  la autorización necesaria para iniciar su trabajo a favor de los más pobres y necesitados, entregada labor que la convertiría, con el paso de los años, en la más conocida misionera católica de todo el mundo.

MISIONERAS D ELA CARIDAD

En 1950 fundó la orden de las Misioneras de la Caridad, congregación dedicada por entero a la ayuda a los pobres.

Reconocida oficialmente en 1965 por el Papa Pablo VI, animó a la Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes.

Madre Teresa de Calcuta

Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, la Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Las donaciones y el trabajo continuo convirtieron a la pequeña orden en una institución integrada por casi dos mil monjas repartidas en todos los continentes. Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en la Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado.

RECONOCIMIENTOS

Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra.

Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor.

Madre Teresa de Calcuta

Ella recibió tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.

Durante toda su vida el trabajo de la Madre Teresa fue un testimonio de alegría, amar la grandeza y dignidad de cada persona, el valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y del valor incomparable de la amistad con Dios.

Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz sólo después de su muerte.

Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor compartiendo esa desolación interior con los pobres y necesitados.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, la Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto, respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia.

ACERCA DE SU FUNDACIÓN

En 1997 las Hermanas de la Madre Teresa contaban casi con cuatro mil miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.

En marzo de 1997, la Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero.

Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas.

SU MUERTE

El 5 de septiembre de 1997, la vida terrenal de la Madre Teresa llegó a su fin a causa de un paro cardiaco, en la casa madre de su comunidad en Calcuta, a la edad de 87 años

El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de Estado y su cuerpo fue enterrado en la casa madre de las Misioneras de la Caridad.

Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa. 

A menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de la  Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su causa de canonización.

Madre Teresa de Calcuta

El 20 de diciembre del 2002, el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de la Madre Teresa.

Ella nos dejó el ejemplo de una fe sólida, una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria.

Su respuesta a la llamada de Jesús, “ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios, nos dejo un mensaje de esperanza para toda la humanidad.

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