Entre una pirámide, una capilla colonial y casas modernas, este pequeño pueblo conserva una historia que se remonta a más de 500 años.
En el sur de Puebla existe un lugar donde el pasado no está escondido en un museo: forma parte del paisaje cotidiano, se llama Tepapayeca, una localidad del municipio de Tlapanalá donde las huellas de un antiguo asentamiento prehispánico conviven con las construcciones del pueblo actual.
A simple vista, la zona arqueológica parece pequeña. Pero detrás de sus piedras se encuentra una historia de comercio, poder, guerras y encuentros entre diferentes pueblos mesoamericanos.
Un punto estratégico en Mesoamérica
Tepapayeca se encontraba en una zona estratégica que comunicaba distintas regiones del centro y sur de Mesoamérica. Por ahí pasaban rutas comerciales que conectaban la región poblana con la Mixteca y otros territorios. Durante el Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., el asentamiento tuvo importancia política y económica. Con el avance de la Triple Alianza —Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan—, Tepapayeca quedó bajo dominio mexica y funcionó como un punto estratégico para controlar las rutas comerciales y los territorios conquistados.
¿Qué significa Tepapayeca?
El nombre del lugar también guarda diferentes interpretaciones. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), una de las interpretaciones lo relaciona con el náhuatl y con la idea de un “suelo cercado de tapias de piedra” o “suelo cercado de tecorrales”.
Pero entre los habitantes de la comunidad existe otra interpretación que lo relaciona con un “lugar bueno y sereno”. Dos significados distintos que reflejan algo interesante: un mismo territorio puede conservar diferentes maneras de contar su propia historia.
Una pirámide con otra historia encima
El elemento más visible de la zona arqueológica es un antiguo basamento piramidal. Los investigadores han identificado restos de varios edificios que formaban parte del asentamiento prehispánico. Sin embargo, hay algo que hace especialmente singular a Tepapayeca, durante el siglo XVII, los dominicos construyeron sobre el antiguo basamento una pequeña capilla conocida como Capilla del Calvario.
Así, en un mismo espacio quedaron superpuestas dos épocas: primero, el mundo ceremonial prehispánico; siglos después, la tradición religiosa colonial.
Un pueblo construido sobre el pasado
Quizá uno de los aspectos más sorprendentes del sitio es que lo que actualmente puede visitarse representa solamente una parte del antiguo asentamiento. Diversos vestigios arqueológicos permanecen debajo de las casas de la comunidad moderna. Es decir, bajo algunas calles y viviendas todavía existen huellas del Tepapayeca prehispánico.
Esto convierte al lugar en un caso especial: el patrimonio arqueológico no está separado de la población, sino que convive con ella todos los días.
Mucho más que una zona arqueológica
Tepapayeca permite imaginar cómo era la vida en una región conectada por rutas comerciales y habitada por diferentes pueblos antes de la llegada de los españoles. También recuerda que la historia de Puebla no se encuentra únicamente en sus grandes ciudades o monumentos. En pequeñas comunidades como Tepapayeca sobreviven fragmentos de un pasado que todavía tiene mucho que contar.
Visitar este sitio es encontrarse con una pirámide, pero también con una capilla, un pueblo y una historia que continúa debajo de nuestros pies, el sitio se encuentra bajo protección del INAH.
Una historia que permanece
Tepapayeca demuestra que el patrimonio no siempre se presenta como una gran ciudad arqueológica. A veces aparece entre casas, calles y comunidades, esperando que alguien se detenga a mirar.
Sus piedras hablan de los pueblos que habitaron Puebla antes de la conquista; su capilla recuerda la transformación colonial y su comunidad demuestra que el pasado todavía forma parte del presente.
Ubicación: Se localiza a unos 7 o 11 kilómetros de Izúcar de Matamoros y a poco más de hora y media de la ciudad de Puebla.
















