Somos una pequeña partícula de tiempo y espacio, ahora mismo podemos decir que estamos viviendo, pero al mismo tiempo estamos muriendo porque está en curso este proceso biológico e inevitable del ser humano.
El tiempo simplemente pasa y es inalterable, es sigiloso y se percibe en forma cíclica: luz-obscuridad, en ocasiones queremos atraparlo -por ejemplo- con las cápsulas del tiempo, pero en realidad la vida pasa tan rápido, en un abrir y cerrar de ojos que mi propuesta en esta ocasión es: disfrutar cada momento de nuestra afortunada existencia.
Algo de lo que he aprendido con ciertas lecturas sobre todo de la filosofía indú es: para disfrutar al máximo nuestro diminuto paso por la vida debemos dejar de lado nuestro ego, pensar en nosotros como una herramienta o factor que busque la armonía para otros y entonces también vendrá hacia nosotros.
Si nuestra mente y nuestro pensamiento comprende que -sólo- somos una pequeña parte del universo, si entendemos que somos una pequeña burbuja en este planeta que desaparecerá y nosotros con ella, ocuparíamos una mayor parte de nuestro tiempo en hacer nuestra vida más agradable.
Creo que el mundo lo que está necesitando hoy, son seres humanos más amables y amigables y es un hecho que podemos comenzar por nosotros mismos, me parece que el camino es la armonía, la alegría y el amor, conceptos que sin duda debemos cultivar todos los días, hacerlos presentes en nuestras acciones y paulatinamente formarán parte de nuestro actuar.
La forma en que pensamos es en lo que nos convertimos y es más fácil cambiar nuestra forma de pensar que cambiar a otros o al mundo, yo plantearía este concepto con una pregunta: ¿cómo quieres cambiar a otros, si no cambias tú?
Si nosotros comenzamos a ver la vida diferente y dejamos a un lado el ego, les aseguro que tendremos éxito personal y profesional. Cuántos sin sabores y cuantas alegrías también nos ahorraríamos si comenzamos a ser más empáticos con los demás.
Todo lo que hemos visto, oído, olido, saboreado y tocado, solo está dentro de nosotros y ocurre dentro de nosotros, es decir, la mayoría de las veces estamos actuando en forma compulsiva, no de forma consciente, sin hacer una reflexión previa ni tomar en cuenta las consecuencias que pueden provocar nuestros actos.
En nuestra mente forjamos puntos de vista, posiciones y un ruido interno que es el que la mayoría de las veces nos impide darnos la oportunidad para conocer a los demás, tal vez por esta actitud, te estés perdiendo la oportunidad de aprender de un ser humano maravilloso que bendecirá tu vida grandemente.
Comentarios: marumora222@gmail.com
Twitter: @marumora7













