Eso humano olvidado surge
si la memoria falla y subrepticiamente
en el acucioso olvido
brota el orgullo corporal
ese deseo indómito
el cárnico olor voluptuoso
todo tinte que se esfuerza
y la lujuriosa desmemoria ominosa.
En su admirable tendencia
al reinventar las cúspides
el altar del cuerpo despega.
Tantas cosas para decir
y aparece la alteridad radical
el infalible eros como planicie sagrada.
El cuerpo yuxtapone sus misterios
y revela el insondable lenguaje
del último cosmos retardado.
Piel con alma simbólica efervescente
se unen en la cascada de fuego
con horizonte lunar y es fértil matiz
de una tierra sagrada que gobierna
la mística en evolución
la carne en sus libertades orales
y la desatada imaginación atada
al efímero espacio del apenas sentir
del renacer que se expande
del proyectar que enamora.
Y queda el amor
si acaso de amor prendado
como improbable grieta
por donde entra una luz para
incendiar del momento la carne.
La vida es ese refugio
donde el amor se atreve a soñar
con lo múltiple eterno
para luego al fracturarse
dar a luz algo nuevo.
Es vida el refugio de un amor
que desea estirarse siempre
pero que muchas veces no lo logra
porque si así sucediese
se autodestruiría y en su ceniza
otra vez el primer deseo.
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com












