Este 1 de julio, la fe y la devoción se hicieron presentes en el Templo de Santa Mónica, donde cientos de fieles catolicos acudieron desde temprana hora para venerar al Señor de las Maravillas en el marco de su festividad anual.
Desde las 6:00 de la mañana, hombres, mujeres y familias completas comenzaron a llegar al templo para participar en la primera misa del día y cantar las tradicionales Mañanitas. Otros más realizaron filas de hasta cuatro horas para poder ingresar al templo y ofrecer oraciones, agradecimientos y peticiones al Señor de las Maravillas.
La señora Celia, nos comentó que cada año acude al templo para agradecer un milagro concedido a su familia, luego de que su esposo fuera sometido a una delicada cirugía de corazón.
“Mi esposo fue operado del corazón y gracias al Señor de las Maravillas salió bien de la operación”, expresó.
Valeria, quien acudió acompañada de su familia, comentó que llegaron desde muy temprano para agradecer los favores recibidos, en especial la salud de su abuelito.
“Venimos a agradecerle mucho, uno de los milagros más grandes fue la salud de mi abuelito. Todos los días nos encomendamos al Señor de las Maravillas”, comentó.
Monserrst señaló que año con año visita el templo para agradecer por su familia y por la reciente llegada de un sobrino, además de pedir protección para todos sus seres queridos. Durante su visita, repartía pequeños obsequios entre los fieles como muestra de gratitud.
Dentro y fuera del templo, grupos de mariachi entonaron Las Mañanitas y otras melodías tradicionales en honor al Señor de las Maravillas. Algunos músicos acudieron de manera voluntaria para agradecer algún milagro, mientras que otros fueron contratados por devotos, como el caso del señor Francisco, quien aseguró que todo el año ahorra para llevarle «Las Mañanitas».
“Cada año venimos con mi familia y le traemos mariachis como agradecimiento. Es poco, pero lo hacemos con mucho corazón”, señaló.
Una de las tradiciones más representativas de esta festividad es el pago de mandas, en el que familias completas reparten alimentos a los asistentes como acto de agradecimiento. Enchiladas, enmoladas, tacos árabes, carnitas, pambazos y memelitas fueron algunos de los platillos que se ofrecieron a quienes aguardaban para ingresar al templo.
Luis un joven de18 años, acompañó a su madre para repartir alrededor de 200 tacos de carnitas con papas fritas. Explicó que desde hace seis años realizan esta manda en agradecimiento por el apoyo espiritual que, aseguran, recibieron cuando su padre enfrentó un cáncer cerebral.
“El Señor de las Maravillas ayudó mucho a mi papá durante su enfermedad y por eso seguimos viniendo a agradecer”, dijo.
Además de los actos religiosos, la festividad generó una importante concentración de puestos de antojitos y artículos religiosos, por lo que la calle 5 de Mayo fue cerrada a la circulación desde la 18 Oriente-Poniente hasta la 14 Oriente-Poniente, en el Centro Histórico de Puebla
















