Puebla también fue construida para hablar.
En lo alto de una de las torres de la Catedral, entre cantera, campanas y siglos de historia, existe una inscripción monumental que pocas personas notan desde las calles del Centro Histórico. Sin embargo, ha permanecido ahí durante generaciones, observando silenciosamente el paso del tiempo sobre la ciudad.
La frase, labrada directamente sobre la piedra, dice:
“SANCTVS DEVS FORTIS”
Traducida del latín: “Santo Dios, Santo Fuerte”.
No se trata únicamente de un adorno arquitectónico. Es parte de una antigua oración cristiana conocida como el Trisagio, una invocación utilizada desde hace siglos como símbolo de protección y permanencia espiritual.
La inscripción continúa alrededor de las torres de la Catedral con un mensaje aún más profundo:
“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros. Cristo está con nosotros.”
Y quizá ahí reside uno de los aspectos más fascinantes de Puebla: comprender que su arquitectura nunca fue solamente estética. Cada detalle tenía intención. Cada elemento hablaba. Cada símbolo transmitía algo más allá de lo visible.

Las torres de la Catedral no solo fueron diseñadas para elevarse hacia el cielo; también fueron concebidas para custodiar espiritualmente a la ciudad.
Mientras abajo la vida avanza, el tránsito cambia y el tiempo transforma todo a su paso, estas palabras continúan ahí, inmóviles, resistiendo lluvia, viento, sol y siglos enteros.
Como si Puebla hubiera querido dejar grabada en piedra una parte de su alma.
Rumbo a sus 500 años, resulta inevitable preguntarnos cuántos mensajes siguen ocultos sobre nuestras calles y edificios. Cuántas historias permanecen suspendidas en las alturas esperando volver a ser observadas.
Porque Puebla no solo se construyó con cantera, ladrillo y azulejo. También se edificó con símbolos.
Y quizá por eso sigue siendo una ciudad que no únicamente se contempla… sino también se interpreta.
Hoy, al levantar la mirada hacia una de sus torres más emblemáticas, descubrimos que la Catedral no solo domina el paisaje de Puebla. También reza sobre él.
Y en tiempos donde todo parece moverse con rapidez, tal vez estas palabras continúan recordándonos algo esencial:
Que hay cosas destinadas a permanecer.
Billy Reynoso Fotógrafo de Patrimonio
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