martes, abril 16, 2024
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Renata, una adolescente que quiere vivir

Su padre me contó que de pronto Renata -su hija de 16 años- comenzó a bajar de peso, al principio creyó que era debido a la adolescencia, al ejercicio y a que había cambiado su alimentación.

Pero su semblante y estado de ánimo también cambiaron, comenzó a comer poco, a dormir mucho y buscaba refugio en los libros.

Su madre la reprendía con violencia y es que sospechaba que Rena se provocaba el vómito. -me confió su padre- 

En una platica Rena y su papá acordaron ir al médico, la opinión de un especialista era importante.

Y ahí empezó su calvario.

Análisis y más análisis.

Especialistas, gastroenterólogos, nutriólogos, psicólogos y la desesperación de ver como Renata no mejoraba.

Algunos le detectaron un esfínter laxo.

Otros una esofagitis de tercer grado.

Hay quien dijo que se trataba de anorexia.

Alguien dijo que era ansiedad y depresión. 

Lo cierto es que Renata dejo de comer.

Solo toleraba traguitos de Ensure, su semblante se volvió cadavérico y su estado de ánimo podría doblar el corazón del ser humano más duro. 

Por un par de semanas dejó el colegio, pocos la entendían y su padre se convirtió en un refugio.

Una tarde encontraron un amigo quien les recomendó un especialista, decidieron irlo a ver.

‘Un ahorcado va a todas’ -me dijo su papá- 

El especialista realizó más estudios y cambió el tratamiento.

Una mejoría leve y lenta comenzó.

Renata le dijo a su papá que quería vivir, que quería comer de nuevo.

Hoy Renata no ha ganado la batalla.

Hoy al menos ya sonríe.

Hoy ya come y tolera los alimentos.

Hoy se comió un helado con su papá.

Hoy está en espera de asistir a una consulta a la CDMX 

Hoy y siempre estamos contigo Rena.

@lachicaunica_

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