El cuerpo va
cayendo en la penumbra, la noche
se desliza por
mi espalda y el tiempo se detiene
en tu mirada, como un reflejo roto
bajo sombras.
Los pasos se
disuelven en la tierra, la piel
se abre al roce
de la brisa y el sueño se diluye
entre los bordes de una frontera incierta
que se quiebra.
Y todo lo que fuimos
se evapora como humo que se escapa
entre las ramas, como agua que no sabe
de memoria ni reconoce el cauce
que la nombra.
Pero si todo acaba
en la penumbra y el latido persiste
sin destino, qué voz sostiene el eco
que se quiebra, qué sombra guarda el tiempo
que resiste. Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com











