Una singular manifestación ocurrió hoy en las calles del Centro Histórico, porque esta vez se trató de las sexoservidoras que decidieron denunciar los actos de extorsión, por un lado de los líderes de ambulantes que se sienten dueños de las calles y por otro lado de los inspectores y policías municipales.
Reconocieron que su oficio no es un trabajo legal, pero señalaron la limitación de fuentes de empleo, por lo que son personas de escasos recursos, de poca instrucción educativa, por lo que requieren de recursos para sobrevivir.
Pero ante los abusos de hombres ( policías, líderes y explotadores sexuales ) requieren de un sitio fijo , porque como mujeres dedicadas al sexoservicio que operan en el centro histórico, son molestadas y extorsionadas todo el tiempo.
Por eso, le piden al gobierno del Estado, concederles una vivienda, de las tantas que hay en el centro que están en abandono donde puedan ejercer su oficio y llevar el sustento a sus hogares, debido a que muchas son jefas de familia.
Las mujeres manifestantes, portaron pancartas con leyendas de «Somos sexoservidoras de la 14 Poniente y de las calles del centro histórico.
Aseguran que además son presionadas por líderes – hombres y mujeres – que buscan explotarlas para hacer uso de las calles. Saben que la prostitución es ilegal, que en Puebla no hay zona roja, pero es un fenómeno que existe y que la autoridad la tolera.
Argumentaron que en las calles, imperan los abusos y extorsiones a manos de policías municipales, de líderes del comercio y también de la prostitución que se dice organizada y que tienen en complicidad con autoridades al personal encubierto para explotarlas.
Ante el crecimiento de la prostitución, la regidora panista Augusta Díaz de Rivera Hernández afirmó que hacen falta acciones “firmes” por parte del ayuntamiento de Puebla para impedir que siga en avance y no es posible darles un lugar, porque es validar el ejercicio.
Por su parte la secretaria de Igualdad Sustantiva de Género de la Comuna, afirmó que se requiere de un diagnóstico sobre la problemática, que están realizando para tener datos duros sobre el número de mujeres que están en el oficio, de las organizaciones y líderes que las explotan y del estado de salud que guardan.










