La XXXIV Procesión de Viernes Santo en la Ciudad de Puebla, considerada una de las más importantes de América Latina, se realiza este viernes 3 de abril de 2026, con la participación de más de 180 mil fieles.
Un total de siete imágenes recorren las calles del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla: el Señor de las Maravillas, Jesús Nazareno, el Señor de las Tres Caídas, la Virgen de los Dolores, la Virgen de la Soledad, Jesús de la Divina Misericordia y el Santo Niño Doctor de los Enfermos.
Las imágenes que recorrerán la Procesión son las siguientes:
La Virgen Dolorosa del Carmen. Obra quizá del siglo XVIII (atribuida a José Villegas Cora) muestra la calidad de los imagineros poblanos de esa época, como las facciones y expresiones adecuadas. Se encuentra en la capilla de Santa Teresa del Templo del Carmen.
Nuestra Señora de la Soledad. Es de factura sevillana de finales del siglo XVII. Desde su arribo despertó gran devoción al grado de que dio origen a su magnífico templo y al convento anexo de religiosas Carmelitas descalzas.
Santo Niño Doctor de Tepeaca. Desde 1942 llegó para quedarse y desde entonces, los tepeaquenses y peregrinos de todo el orbe le rinden tributo a su imagen.
Jesús de la Misericordia. La imagen de la Divina Misericordia con la firma “Jesús, en Ti confío” recuerda el amor misericordioso del Padre que se manifiesta plenamente en Jesucristo. De su corazón brotan como dones del Espíritu Santo dos rayos: El rayo pálido que simboliza el Agua que justifica a las almas y El rayo rojo que simboliza la Sangre que es la vida de las almas.
Jesús de las Tres Caídas. Se venera en el Templo de Analco y la leyenda afirma que cuando estaba siendo tallada, el escultor no permitía ninguna presencia, salvo un ciego. Cuando estaba concluida el ciego le pidió al maestro tocar el rostro de la imagen, recuperando la vista de inmediato. El milagro la hizo de una gran popularidad y devoción.
Jesús Nazareno de San José. Es una imagen de finales del siglo XVI. Su escultor Lorenzo Rodríguez fue aprehendido por la inquisición, logrando que su imagen fuera al Templo de San Pedro, donde empezó su veneración. Las autoridades decidieron trasladarlo a la parroquia de San José, donde dio lugar a la Cofradía de Nazarenos, que es la más antigua de la ciudad. La devoción dio lugar a la construcción de una suntuosa capilla y a un culto que perdura hasta nuestros días.
Señor de las Maravillas. Es hoy quizá, la imagen más venerada de la ciudad. Las religiosas agustinas de Santa Mónica la ganaron en una rifa. Una novicia descubrió que durante la noche, la imagen era azotada por dos soldados romanos que formaban parte del “paso”. El suceso causó conmoción y dio lugar a la gran veneración. Su nombre proviene de las maravillas que su devoción ha logrado.











