Hablando en el terreno de las coincidencias, ayer por la noche (a las 22:55 hrs.) tembló en los estados Michoacán, Guerrero y Ciudad de México, afortunadamente no se registraron daños; sin embargo, estos fenómenos naturales nos recuerdan constantemente la vulnerabilidad de los seres humanos y es por ello, que debemos estar preparados para enfrentarlos.
Hoy a las 11:00 horas se llevó a cabo el Primer Simulacro Nacional de Alerta Sísmica que pretende hacer conciencia, ya que la prevención se construye todos los días. Parte de las acciones que debemos tomar en cuenta es identificar las rutas de evacuación del sitio en el que nos encontramos. También debemos conservar la calma, no empujar y no correr.
Este simulacro constituye una de las mayores movilizaciones en el país, cuya labor primordial es seguir fomentando una cultura de la prevención. Pero en ocasiones es decepcionante observar que no se cumplen del todo las indicaciones para hacerlo lo más apegado a la realidad. Creo que como buenos mexicanos en ocasiones nos cuesta trabajo disciplinarnos y obedecer al cien por ciento.
Reitero, el tema es que en México se tiene una muy poca cultura de la protección civil y esto es fácil de identificar durante los simulacros. Cuántas veces no hemos visto a personas que se ríen y en general no se la toman en serio. Hoy que hizo un poco de calor en el momento del simulacro instintivamente buscamos la sombra para permanecer ahí los cinco minutos que indica la norma para saber si ya pasó el peligro, lo que constituye cierta falta de compromiso. En el último sismo fuerte de 2017 nos dimos cuenta lo mal preparados que estamos para estas eventualidades.
Y aunque se da mucha difusión al tema y por ley deben existir los organismos de protección civil en los ayuntamientos, en muchos de éstos sólo lo ven como un trámite, pero la realidad es que no permea entre la población esa responsabilidad social, saber que las vidas humanas dependen de una buena o mala acción, sobre todo porque nunca estaremos ajenos a este tipo de fenómenos.
Aquí en nuestra querida Puebla, recuerdo que las primeras veces que las generaciones actuales presenciamos la actividad volcánica del Popocatépetl, por ahí de 1996, los poblanos hicimos una serie de campañas en radio pública y televisión para estar preparados por la contingencia; se hablaba mucho de las rutas de evacuación y venían los secretarios de estado para supervisarlas, en fin, era “novedoso” para nosotros; pero con el tiempo me parece que hemos relajado de cierta manera esa inspección, esa alerta que debemos tener, independientemente de que también hemos ido aprendiendo a vivir con la actividad de “Don Goyo”. Por estas razones, como sociedad debemos estar atentos y procurar seguir todas las recomendaciones en caso de contingencia.
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