¿Por qué la educación tecnológica tiene poca matrícula?

Educación tecnológica

Quizá la respuesta no descubre el hilo negro, pero es una realidad que las instituciones especializadas en formar profesionistas en el área de las ingenierías, padecen cada año en buscar estrategias para incrementar la matrícula y ésta es una de las generalidades que se dan principalmente en las entidades y sus comunidades. Quizá no tanto en la capital del país donde el ingreso a la mayoría de las instituciones de educación superior de carácter público, es muy peleado.

El estado de Puebla no es la excepción en el comportamiento de las nuevas generaciones para elegir alguna de las denominadas carreras profesionales y por más reiterativo que se escriba, las profesiones más elegidas por los jóvenes son: Contaduría, Administración, Derecho, Comunicación, Ciencias Políticas, Educación y Pedagogía, Psicología, Turismo, Diseño y Medicina. Incluso las anteriores, llegan a concentrar más del 40 por ciento de la matrícula en los planteles.

¿A qué se debe esto?, la respuesta no integra un descubrimiento mayor: el temor a las materias de matemáticas, estadísticas, cálculo diferencial, álgebra; es decir: los números.

En el radar de los jóvenes de 15 a 18 años, ésta precisamente la respuesta o su posición, “no estudio una ingeniería porque se llevan matemáticas”, materia que desde la educación básica es el temor, disgusto, inconformidad, reprobación…

Y en efecto, de acuerdo con los resultados del informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment) en el 2016 colocan a México –de un total de 70 países evaluados—en el lugar 56 de los mejores promedios en matemáticas, mientras que en ciencias ocupa el número 58 y en comprensión lectora el lugar 55. Como dato complementario cabe resaltar que Singapur es el primero en los tres rankings.

Si bien es cierto que el acceso a la educación en el país ha crecido en las pasadas décadas, a través de mayor número de planteles, incremento de matrícula, becas, oportunidades para el desarrollo académico de las nuevas generaciones, estímulos para los jóvenes; aún existen rezagos importantes provocando el lento avance en materia educativa y más en las áreas de ingenierías.

Quizá se diga que son muchos los esfuerzos, pero bajos los resultados, cabe mencionar que el fantasma de la deserción es permanente en las instituciones orientadas a la formación de las tecnologías. Habría que recalcar que de acuerdo a la OCDE (2012) nuestro país ocupó el primer lugar en deserción universitaria, con un 38% de estudiantes que no terminaros sus estudios.

La deserción abarcar muchos aspectos: económicos, sociales, culturales, entre otros, pero la realidad de acuerdo a estudios de la SEP, de los últimos quinquenios es en el primer año cursado en donde se da la mayor cantidad de abandonos de estudiantes de nivel superior.

De ahí que los especialistas deben afrontar y emplear estrategias innovadoras no solo para retener a los jóvenes; sino, para lograr el buen término de la especialidad elegida.

Pero retomando la situación, el énfasis no solo debe darse en el nivel superior, es en los primeros años de formación educativa donde hay que sentar las bases para mantener matrículas en los niveles básico, medio superior y superior, principalmente en las ingenierías.

En México el subsistema de educación tecnológica concentra diferentes niveles educativos y diversidad de instituciones, como por ejemplo: capacitación para el trabajo, secundarias técnicas, bachilleratos, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV). Últimamente se han generado los niveles intermedios, como lo es el técnico superior. En fin, constituye un subsistema muy especial en México, y dicha variedad, es porque existe amplio campo de acción y de mejora.

De acuerdo a la doctora María de Ibarrola; maestra en Sociología por la Universidad de Montreal, Canadá, entre otros estudios establece que: “Dentro del sentido político de la educación tecnológica está prevista la noción de ofrecer a la población del país —en particular la de escasos recursos— el dominio de la técnica. Ése es uno de los ejes fundamentales. En el análisis completo del subsistema hay claridad en que la población de escasos recursos del país va a mejorar su condición de vida por el dominio de la técnica.

Esa visión se percibe en secundarias y bachilleratos tecnológicos. Los institutos tecnológicos se encuentran insertos en lo que ha sido el desarrollo de las profesiones técnicas y en las ingenierías, por eso no se advierte tanto este aspecto”.

La tarea que se tiene es ardua, y no debe bajarse la guardia independientemente de los cambios políticos-sociales que acontezcan en el país, la educación es el pilar en el avance –ya no se diga de la nación—sino del crecimiento personal y familiar.

Por Flor E. Martínez M.