Una y otra vez vi para contemplarlo insomne
aquel cuerpo deseable hasta el fin de todo temple
bajo el designio de conquista que al serenarse
es desesperación natural pero posible
aventura y a la vez misterio de un paisaje
de voluptuosidad y erotismo audaz sin freno
cual vida alrededor del cuerpo salvaje eterno.
Cuerpo salvaje que también puede ser prohibición
cuerpo sagrado de desesperación esencial
de una nada en retiro como camino recto
al pecado que irónico marca un imposible
y el absurdo de vida sin el cuerpo castrante
vida fuera del cuerpo divino y su negación
vida que deja de voltear y parecer sueño.
Vía carnal dispuesta en mundos que son paradojas
en escenarios que abren distingos contrapuestos
a su vez cielo e infierno letales que cortan
el cuerpo que hace duelo pues busca hacerse el uno
duelo de cuerpo fuerte que es la discordia abyecta
duelo de dolor del instante que se consagra
duelo de desunir lo que siempre es uno mismo.
Entre ambas vías la desesperación célica
ni el erotismo ni la prohibición lacerante
¿cómo pensar el vínculo entre el deseo inmanente
y la tentación por lo prohibido que libera
del misterio y absurdo lo que ya somos al ser?
El cuerpo es fuente de pecado y de la salvación.
¿Quitar las prohibiciones y hacer ruta salvaje?
Los cuerpos representan el salvajismo indemne
pero también la fuente de pecado y salvación
de disfrute y lascivia y goce supremo absorto
del encuadre en tocar toda redondez con fruición
del escupir arriba deseando no mancharse
del lamer huertos para tomar el vino santo
de los fluidos hechos de la exhalación vital.
Ser un salvaje del cuerpo y un santo de fluidos.
Ser un ateo del cuerpo sin religión forzada.
Ser amante de la carne que salva principios
mientras impone leyes que castran los límites.
Ser el vocero de piel y el asno de reservas
que al prohibir mueven goznes donde giran voz y sed.
El ser del cuerpo santo cómplice de los tiempos.
No el cuerpo sino aquel cuerpo que inexpugnable va
y puede existir cada vez que se mira y duele
en su objetividad latente llena de nubes
y prometedor centro y despegue de futuro
tanto lejos de él como dentro de él siendo quien es:
ruina y fortuna sólidas como el agua de mar
que es uno y múltiple índice de todo bien y mal.
El confesional manto cede su viejo lugar
al despliegue silente del páramo enquistado
deseando sin prohibir y prohibiendo sin pecado
y al prohibir dando aceite al ruido corporal llano
como elixir que hiere y nombra al mundo salvaje
que es vibrante y serena paz universal simple
de la agonía que se eleva todos los días.
Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com












