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No dejes para mañana…

La procrastinación es un tema que pareciera no tener importancia, pero del buen manejo de nuestro tiempo para realizar las actividades que realmente importan dependerá el éxito que se tenga en la vida diaria y profesional.

Todos los seres humanos -en ciertos momentos- hemos dejado para mañana lo que podemos hacer hoy.

No es que el cerebro funcione mal, sino que a éste le gusta vivir en un estado de quietud y completar tareas a un ritmo que lo dejen satisfecho, pero sin tanto esfuerzo.

La tendencia del cerebro es dejar las cosas para luego, para después, lo que significa que el mayor enemigo del éxito es la pronosticación y la pregunta sería:

¿cómo puedo hacer para reprogramar mi cerebro, para reprogramar el chip y con ello no postergar, puesto que, si no se hace de esta manera esa actividad, probablemente se convertirá en un problema.

Los expertos recomiendan primero detectar cuáles son las habilidades que nos interesa desarrollar.

Aunque el cerebro tiende a la comodidad y sentirse satisfecho con pequeñas cosas sin gran impacto, debemos ser disciplinados y no postergar.

Ojo, no se trata de hacer las cosas sólo porque debo hacerlo, porque ahí esta la otra cara de la moneda: hemos abusado de lo “urgente”.

En “La tiranía de los urgente” de Charles E. Hummel, se hace referencia a que a veces no se trata de falta de tiempo, sino de lo mal que se programan las actividades.

Una práctica muy común en las organizaciones sobre todo públicas. Ahí se sustituye lo urgente por lo importante y que no se mal interprete:

El trabajo duro no hace daño. Todos sabemos lo que es trabajar a todo gas por espacio de varias horas, totalmente volcados en una tarea importante. El cansancio que conlleva suele venir acompañado de una agradable sensación de logro y disfrute. No es el trabajo duro sino la duda y el temor lo que produce ansiedad cuando revisamos lo que hemos hecho durante un mes o un año y llegamos a sentirnos agobiados por un montón de tareas inacabadas”.

Nos sentimos intranquilos por nuestro fracaso en hacer lo que realmente era importante. Los vientos de las demandas de otras personas, y nuestros propios impulsos interiores, nos han llevado a un arrecife de frustración. Confesamos, aparte de nuestros pecados, que hemos hecho aquellas cosas que no deberíamos haber hecho, y hemos dejado de hacer aquellas que deberíamos haber hecho”.

Un experimentado director de fábrica me dijo una vez: “Tu mayor peligro es dejar que las cosas urgentes desplacen a las importantes”.

En suma, la mayoría de los seres humanos tenemos un problema crítico de prioridades. Vivimos en constante tensión entre lo urgente y lo importante.

El problema es que hay muchas tareas importantes que no necesitan ser hechas hoy, o incluso esta semana.

Horas extra de estudio bíblico, una visita importante a un amigo anciano, leer un libro importante; estas actividades normalmente pueden esperar.

Pero, con frecuencia, aparecen tareas urgentes, aunque menos importantes, que reclaman de nosotros una respuesta inmediata –en cada hora disponible nos sentimos presionados por demandas interminables, debemos parar esto y concentrarnos.

La disciplina y priorizar nos hará comprender que no debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Comentarios: marumora222@gmail.com
Twitter: @marumora7

María Eugenia Mora
Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva por la Universidad Autónoma de México, María Eugenia Mora ha destacado por su trayectoria en medios como El Heraldo de México, La Voz de Puebla y El Sol de Puebla. De 1991 a 1995, fue reportera en las giras de los gobernadores Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales Flores. Desde 2007, forma parte del Consejo Editorial de la revista ÚNICA y conduce el programa Cinco Mujeres en la XEHR. Además, es coautora del libro Crónicas de Puebla, 50 años, reflejando su compromiso con la narrativa histórica y cultural del estado.

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