La clavadista canadiense Molly Carlson logró una hazaña que combina valentía, preparación física y precisión al convertirse en la primera mujer en realizar un clavado desde un iceberg independiente, frente a las costas de Terranova, en Canadá.
La deportista se lanzó desde una altura aproximada de 15 metros hacia las frías aguas del Atlántico Norte, en una prueba que exigió meses de entrenamiento y una cuidadosa planificación.
El salto se realizó el 11 de junio de 2026, cerca de la localidad de Twillingate, como parte del proyecto Red Bull Iceberg Dive. Aunque la hazaña ocurrió meses antes, las imágenes y el documental sobre la experiencia comenzaron a difundirse públicamente en octubre, despertando asombro en redes sociales por la altura y las condiciones en las que se llevó a cabo.
Un salto que requirió meses de preparación
A diferencia de las plataformas utilizadas en las competencias tradicionales de clavados, un iceberg es una estructura natural e inestable que puede agrietarse, desprender bloques de hielo o girar inesperadamente. Por ello, Carlson no podía limitarse a practicar el salto: también debía aprender a desplazarse con seguridad sobre el hielo y adaptarse a las condiciones del entorno.
Para prepararse, contó con la orientación del escalador canadiense Will Gadd, quien la ayudó a adquirir conocimientos básicos de escalada en hielo. La preparación también incluyó pruebas de trajes especiales y entrenamiento para soportar las bajas temperaturas del agua.
Una vez en Terranova, el equipo tuvo que evaluar el movimiento del iceberg, el oleaje y las condiciones meteorológicas antes de determinar si era seguro realizar la maniobra.

Un clavado de 15 metros hacia el Atlántico Norte
Con el apoyo de un equipo especializado en seguridad marítima, escalada en hielo y clavados, Carlson llegó hasta la parte superior del iceberg mediante un sistema temporal de aseguramiento instalado para facilitar el ascenso.
Desde una altura aproximada de 15 metros, la atleta realizó un clavado hacia atrás y cayó en las aguas heladas del Atlántico Norte. El salto se convirtió en el clavado hacia atrás más alto que había realizado hasta ese momento.
La deportista reconoció que la experiencia fue una de las más aterradoras de su carrera, incluso después de años de competir en clavados de gran altura. Para ella, el desafío no consistía únicamente en ejecutar el movimiento, sino en afrontar el miedo y confiar en la preparación realizada.
Molly Carlson y su trayectoria en los clavados extremos
Con 28 años, Carlson es una atleta reconocida dentro del circuito internacional de clavados de altura y ha participado en la Red Bull Cliff Diving World Series, una competencia en la que los deportistas realizan saltos desde plataformas elevadas.
Su trayectoria incluye saltos desde estructuras de más de 20 metros, pero el iceberg representó un reto distinto debido a la inestabilidad del punto de despegue y a las condiciones del agua. En la temporada 2026, la canadiense terminó como subcampeona de la serie mundial.
Más allá de establecer un precedente para las mujeres en esta disciplina, Carlson ha utilizado sus experiencias para hablar sobre el miedo y la confianza personal. Su mensaje es que la valentía no significa dejar de sentir temor, sino aprender a actuar con preparación y reconocer los propios límites.
La hazaña también recuerda que los icebergs pueden cambiar de posición, romperse o volcarse sin previo aviso, por lo que acercarse o subir a ellos sin experiencia y apoyo especializado representa un riesgo considerable. En este caso, el salto fue realizado bajo la supervisión de un equipo preparado para evaluar las condiciones del entorno.
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