En esta temporada de Chiles en Nogada, algunos desconocemos que la tradición es comer como postre un mollete por eso en Revista Única te contamos más sobre este manjar de nuestra cocina poblana.
Si bien también el “mollete” significa la mitad de un bolillo o telera untada con mantequilla, frijolitos refritos y queso gratinado que se come con salsa de pico de gallo y, en algunos casos, tocino, jamón, chilaquiles o hasta cochinita pibil encima (no hay límite pues, el mollete es solo una base).
En nuestro bello Puebla es otra historia, porque el mollete poblano es un pan dulce especial considerado el postre perfecto para acompañar los Chiles en Nogada. Este pan esponjoso, parecido a un brioche, del tamaño de una concha, que se rellena con crema pastelera envinada, coco rallado y se cubre con una capa gruesa de jamoncillo de pepita (ya saben esa pasta suave, tersa y azucarada con la que hacen muchos dulces típicos poblanos).
Se dice que es un postre barroco, como toda la cocina poblana, complejo de hacer (se tardan varios días en terminarlo) y con un origen católico.
Su historia
El mollete poblano es un postre conventual. La receta original nació porque las monjas franciscanas de Santa Clara de Asís decidieron crear un postre para honrar a su patrona en su día, el 11 de agosto. Desde finales del siglo XIX ha sido un postre típico de temporada; sin embargo, como coincide con la temporada de chiles en nogada, los poblanos comenzaron a ligar ambos platillos. Ahora, en cada casa y restaurante donde se sirven chiles en nogada se come mollete poblano de postre. Y, si andamos muy conservadores, se bebe pasita (licor de pasa) o rompope para acompañar.
Otra leyenda cuenta que el motivo de su preparación era para ofrecerlos el día del padre como parte de la recaudación de fondos para el convento.
Proceso de elaboración de los Molletes Poblanos
No existe una receta oficial de este postre y tampoco hay un documento que certifique su elaboración, además cada receta es ligeramente distinta y quién la elabora le imprime su toque personal a este manjar.
En algunos sitios primero hornean panes entre hojaldra y brioche, cuando están listos se les hace un hueco en la parte de arriba con un tipo tapa para cerrarlos después de que los rellenan de crema pastelera elaborada con coco, huevo y licor.
Por último, preparan un glaseado para cubrirlos elaborado a base de azúcar, pepita de calabaza y clara de huevo, para el cual utilizan un caso de cobre y una pala de madera; este es un proceso muy artesanal. Después de un par de horas los molletes están listos para disfrutar.
Su preparación tarda de dos a tres días, debido a que todo está preparado de manera artesanal para mantener el sabor de siempre.














