El INEGI publicó la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al primer trimestre del año. Según el informe, la economía mexicana registró un crecimiento real de 0.2% respecto al trimestre anterior, con lo cual se ha logrado evitar una recesión técnica tras la contracción de 0.6% observada en el último trimestre de 2024.
Este modesto avance fue impulsado principalmente por un notable incremento del 8.1% en las actividades primarias, que incluyen sectores como la agricultura y la pesca. En contraste, las actividades secundarias, que abarcan la industria y la construcción, experimentaron una disminución de 0.3%, mientras que las actividades terciarias, relacionadas con los servicios, se mantuvieron sin cambios significativos.
A tasa anual, el PIB mostró un crecimiento de 0.6%, reflejando una recuperación más lenta de lo anticipado. Este desempeño se da en un contexto de desafíos económicos, incluyendo la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y una inversión interna cautelosa.
Expertos han advertido sobre posibles efectos adversos de las políticas arancelarias y las tensiones geopolíticas en la economía mexicana. Tanto observadores nacionales como internacionales proyectan una contracción económica del 0.3% para el cierre de 2025. No obstante, el gobierno mexicano mantiene una perspectiva optimista, estimando un crecimiento entre 1.5% y 2.3%, respaldado por una mayor eficiencia en la recaudación fiscal y la digitalización de procesos tributarios.
En términos de ingresos públicos, el primer trimestre de 2025 mostró resultados positivos, con ingresos superiores a los 2.1 billones de pesos, lo que representa un crecimiento del 11%. Este aumento se atribuye principalmente a una mayor recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA), aunque los ingresos provenientes del petróleo disminuyeron en casi un 14%.
A pesar de estos desafíos, la economía mexicana ha mostrado resiliencia, evitando una recesión técnica y registrando un crecimiento modesto en el primer trimestre de 2025. Sin embargo, las proyecciones para el resto del año indican un panorama incierto, con riesgos asociados a factores externos e internos que podrían afectar el desempeño económico en los próximos meses.
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