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México desacelera la inflación

En un giro alentador para la economía mexicana, la inflación anual se ubicó en 3.57% durante octubre de 2025, según datos del INEGI. Esta cifra representa una leve pero significativa disminución respecto al 3.76% registrado en septiembre, rompiendo una racha de dos meses al alza.

Es importante comentar que este dato fue publicado un día después de que el Banco de México (Banxico) anunciara su undécimo recorte consecutivo en la tasa de interés, llevándola a 7.25%, como parte de su estrategia para estimular el crecimiento sin comprometer la estabilidad de precios.

En cuanto al impacto inmediato y señales de confianza con respecto a las perspectivas económicas, esta coincidencia entre el recorte de tasas y la desaceleración inflacionaria ha sido interpretada por analistas como una señal de que la política monetaria está surtiendo efecto. Aunque el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) subió 0.36% en términos mensuales —el mayor incremento del año— la tendencia anual muestra una moderación que podría consolidarse en los próximos meses.

Sectores como el eléctrico y los servicios turísticos impulsaron algunos precios al alza, pero el efecto fue contrarrestado por la baja en productos agropecuarios y algunos servicios básicos.

Con la inflación acercándose al objetivo del Banxico —establecido en 3% ±1 punto porcentual— y las tasas de interés en descenso, México podría cerrar el año con una economía más equilibrada, lo que fortalecería la confianza de inversionistas y consumidores.

Este entorno de menor presión inflacionaria y mayor liquidez podría traducirse en una recuperación más dinámica del consumo interno, así como en mejores condiciones para el financiamiento de proyectos productivos, especialmente en sectores estratégicos como infraestructura, turismo y tecnología.

Las bases para 2026 mejoran y pueden llevar a una mayor certidumbre. Si la tendencia se mantiene, 2026 podría iniciar con un marco económico más predecible, lo que facilitaría la planeación fiscal y presupuestaria tanto en el sector público como en el privado. Para el gobierno federal y los estados, esto representa una oportunidad para consolidar políticas de desarrollo sin enfrentar presiones inflacionarias que erosionen el poder adquisitivo.

En este contexto, la coordinación entre política monetaria y fiscal será clave para sostener la estabilidad y evitar un sobrecalentamiento. El reto será mantener el equilibrio entre estímulo económico y control de precios, especialmente ante posibles shocks externos. Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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