Porque el cáncer no pasa de moda a partir de noviembre Laboratorios Ruiz otorgará 1,500 mastografías en Puebla
7 de cada 10 mexicanos pasan un año entero sin hacerse un solo estudio preventivo
Hay un mes al año en que México se pinta de rosa. Aparecen los listones, las publicaciones, los recordatorios de «hazte tu mastografía».
Y hay once meses en que ese mismo cuerpo —el que tiene corazón, páncreas, próstata, colon, piel— vuelve a la invisibilidad. Es una narrativa cómoda: un color, una fecha, la sensación de haber cumplido.
El problema es que la enfermedad no negocia con el calendario editorial, y octubre no le pertenece más al cáncer que cualquier otro mes del año.
En México, la enfermedad que más mata a las mujeres no tiene mes, ni color, ni campaña. En 2025, las enfermedades del corazón y la diabetes se llevaron la vida de 135,639 mujeres mexicanas; cuatro de cada diez muertes femeninas del año. Dieciséis veces más que el cáncer de mama. Y sin embargo, solo el cáncer de mama tiene un mes completo dedicado a recordarnos que debemos revisarnos.
La Dirección General de Epidemiología publica cada año cuántos casos nuevos de cáncer de mama se diagnostican en México, mes por mes, con los reportes que envían el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de Salud, PEMEX, SEDENA y SEMAR. Entre 2019 y 2024 se registraron 113,703 casos nuevos.
En octubre se diagnosticaron 10,305; el 9.06% del total.Si los diagnósticos se repartieran parejo entre los doce meses, a cada uno le tocaría 8.33%. Octubre, el mes de la mastografía, apenas se despega del promedio.
El desglose año por año es todavía más elocuente. En 2019, octubre sí fue el mes con más diagnósticos. Desde entonces, no ha vuelto a serlo, en 2021 el mes con más casos fue septiembre; en 2022, agosto; en 2023, noviembre; en 2024, mayo. Cinco años, cuatro meses distintos, y ninguno de ellos octubre. La enfermedad no espera a que empiece la campaña.
La conclusión no es que octubre sobre. Es que no basta. La salud de las mujeres no cabe en un mes ni en un solo órgano: el corazón, el páncreas, el cuello uterino, la piel y la mente compiten por la misma atención que hoy se lleva una sola cinta rosa.
Lo que el rosa no alcanza a cubrir
Las cifras del INEGI para 2025 ordenan la conversación de otra manera. De las 335,497 mujeres que murieron ese año en México, 82,082 murieron del corazón, 53,557 de diabetes y 48,296 de algún tipo de cáncer. El cáncer de mama causó 8,174 de esas muertes. Dicho de otro modo: no es la primera causa de muerte de las mujeres mexicanas. Tampoco la segunda. Es el 2.4% del total.
Esto no le resta un gramo de gravedad al cáncer de mama, ni le quita sentido a octubre. Lo que dice es otra cosa: que la atención pública está repartida de una forma que no corresponde con lo que realmente está matando a las mujeres en este país. Entre la influenza y la neumonía (15,706 muertes), las enfermedades cerebrovasculares (15,662), las del hígado (10,764) y la insuficiencia renal (7,250) hay decenas de miles de historias que ninguna campaña acompaña, y que en buena medida se detectan con estudios de rutina.
Hay otro dato que rara vez se dice en voz alta: incluso dentro del cáncer, el de mama no es la historia completa. De las 48,296 mujeres que murieron de cáncer en 2025, 8,174 fue de mama y 4,267 de cuello uterino. Las otras 35,855 murieron de tiroides, colon, ovario, pulmón, páncreas, piel. Poco más de uno de cada seis cánceres que matan a mujeres en México es de mama. Los otros cinco no tienen mes propio, ni listón, ni hashtag. Y ahí están, esperando el mismo diagnóstico temprano que salva vidas.
«Como radióloga llevo veintidós años viendo mastografías, y te puedo decir algo que no cambia: las que llegan a tiempo casi siempre son las que se hicieron el estudio sin que nadie se los recordara. No porque fuera octubre. Porque se volvió costumbre», comentó la Dra. Miriam González, Gerente de Imagenología Mamaria del Centro de Imagenología y Diagnóstico de LMR | SYNLAB México.

Una invitación, no una campaña de temporada
Frente a cifras así, la pregunta deja de ser «¿cuándo me toca revisarme?» y se vuelve «¿por qué esperé tanto?». Esa es, en el fondo, la conversación que Laboratorios Ruiz quiere abrir y dejar de tratar la prevención como un evento de octubre y empezar a vivirla como un hábito de los doce meses.
Y esa invitación viene con algo concreto detrás. A lo largo del año, Laboratorios Ruiz otorgara 1,500 mastografias sin costo que no aparecen y desaparecen con el calendario, sino que están disponibles los doce meses.
La razón es simple: si el cuerpo no avisa en octubre, la posibilidad de revisarse tampoco debería limitarse a octubre. Una mujer que descubre un cambio en marzo no tendría por qué esperar siete meses a que la campaña vuelva.
El cuerpo no negocia con el calendario
No se trata de ir en contra de octubre rosa. Al contrario, octubre ha hecho un trabajo enorme, ha salvado vidas, ha puesto sobre la mesa una conversación que durante décadas fue tabú. Se trata de ir más allá. De aprovechar el impulso que genera ese mes y estirarlo hasta diciembre, y luego hasta enero, y luego hasta el octubre siguiente.
«Qué bueno que ya nos revisamos. Ahora revisemos todo, todo el año», resume el mensaje que SYNLAB México quiere dejar instalado.
Quizás la pregunta no es si octubre debería desaparecer, sino por qué necesitamos que un mes nos dé permiso para cuidarnos. Las cifras no distinguen entre quienes se revisaron por campaña y quienes lo hicieron por costumbre; solo distinguen entre quienes llegaron a tiempo y quienes no.
Todo el año. Todo el cuerpo. De todos.
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