Alejandro Marcovich fue diagnósticado con cáncer de próstata, sin embargo, de acuerdo con Lydia Cacho, aun en el hospital sigue ‘haciendo de las suyas’.
Una importante voz femenina en México es Lydia Cacho, quien ha defendido contra viento y marea su libertad de expresión.
Y fue precisamente a través de su columna del día de hoy para Opinión 51, que habló sobre Marcovich, exintegrante de Caifanes, una de las bandas mexicanas más exitosas, la cual se mantuvo activa y con gran éxito entre 1987 y 1995; en 2011 regresó a los escenarios.
La banda inició como un cuarteto conformado por Saúl Hernández, Alfonso André, Sabo Romo y Diego Herrera. En 1989, se unió Alejandro Marcovich como guitarrista líder.
Lydia Cacho denunció que Alejandro Marcovich intentó ahorcar a su propia hija y de querer matar a su esposa.
«Si un hombre está hospitalizado por cáncer de próstata ¿le perdonarías que haya intentado ahorcar a su hija? A este hombre nacido en Argentina en 1960 que se volvió famoso como cofundador de bandas musicales ¿le perdonarías que haya intentado matar a su esposa y la haya tirado desnuda a la calle para darle una lección? ¿le perdonarías que haya ejercido tal violencia contra su hijo que creció aterrado de que papá volviese a casa?», inicia la columna.
De acuerdo con lo narrado por la periodista, la hija del guitarrista aceptó cuidarlo en el hospital de Cancerología de la CDMX, tras ser diagnosticado con cáncer de próstata, pese a lo que sufrió junto a él en su niñez.
Sin embargo, de inmediato volvió a sufrir una terrible experiencia. De acuerdo con Cacho:
«Recientemente, a pesar de tenerle terror, su hija llegó al hospital de Cancerología de CDMX a cuidar de su padre enfermo, al entrar lo descubrió diciendo a las enfermeras: “indias prietas, país de nacos que no saben cuidar a los enfermos”. Cuando la hija le pidió a su padre controlarse, frente a testigos le gritó “tú eres una mexicana de mierda”, “los mexicanos no saben ni leer” ¿le perdonarías el racismo porque le viste tocar en el Corona y te sabes sus canciones?», continúa la periodista.
¿Cómo fue la vida del guitarrista y su familia detrás de los escenarios?
Lydia Cacho señala en su columna que ella lo conoce desde hace más de 20 años, pues fue invitada al backstage de sus conciertos en más de una ocasión. Ahora, tiene testigos de una joven a la que acosó sexualmente con 17 años, de la esposa e hijos del guitarrista quienes durante años temieron denunciarlo.
Cacho menciona que la famiila vivía aterrorizada, pues siempre les hicieron creer que sobre ellos pesaría destruir la carrera del músico.
Fue en 2014, Gaby, la esposa de Marcocvich tomó la decisión de separarse y denunciar, pero él se amparó para evitar ser arrestado por violencia intrafamiliar, y su historia no salió a la luz hasta ahora que la familia declaró nuevamente ante la fiscalía.
La familia de Alejandro Marcovich cuenta con grabaciones, evidencias y testigos de los malos tratos, amenazas de muerte, golpes y destrucción de bienes materiales.
«El victimario famoso juega a ser la víctima y habría que preguntarse el papel que juega la fama para que un agresor como él siga protegido por sus fans», señala la columna.
¿Qué beneficios ha conseguido la familia de Marcovich?
De acuerdo con la periodista, en el expediente judicial, el cual le permitieron ver, narra cómo en el último arranque de violencia de Marcovich: «Con un palo de escoba rompió lámparas, objetos y atacó a su hija Bela, los golpes le dañaron la clavícula que, según el informe medicina legal, pudo haber sido fracturada si no la hubiesen rescatado a tiempo de los puños de su padre».
Actualmente existe una orden de alejamiento contra el también productor musical, quien sigue libre y se escuda en su tratamiento contra el cáncer, sin embargo, sigue amenazando de muerte a su expareja e hija.
«Ahora Marcovich ha amenazado a su hijo, diciéndole que si no van a cuidarlo mientras se le aplica la radioterapia se suicidará, y sobre la conciencia de sus hijos caerá su muerte«, señala la columna.
Lydia Cacho finaliza su columna agregando: «Sabemos que las hijas e hijos maltratados intentan salvar a sus padres sin importar el alcance de su despiadada crueldad, porque el Síndrome de Estocolmo es tan poderoso que parece infranqueable».
Con lo cual debemos deternos a reflexionar en la importancia de no separar al autor de su obra ¿O de lo contrario? Cada quien es libre, sin embargo, vale la pena tener en cuenta los contextos en los que surgieron ciertas obras.
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