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Lontananza

Hay una luz al fondo de la tarde

y un cuerpo que la mira desde lejos.

Parece que se queda

pero se desvanece lentamente

en la distancia.

Ya no sé si eres tú

o la memoria de tu cuerpo

cuando la luz proyecta el agua.

Algo de mí se va

y para hacia donde estás.

El amor también sabe esa manera

en que la forma se pierde.

Uno se queda quieto

mientras el cuerpo poco a poco

se esfuma en lontananza.

Te miro y ya no sé

dónde termina mi cuerpo

ni dónde empieza el tuyo.

Sólo queda la luz

entre nosotros.

Enamorarse tal vez sea

ya no pertenecerse

y sentir que la sangre

busca otro lugar en el mundo

para poder quedarse.

Los cerros son la sombra.

El agua guarda tu nombre.

Y yo me quedo aquí

alejado de mí

más cerca de ti.

La tarde cae despacio.

Nada detiene la distancia.

Pero algo de mi cuerpo

todavía te toca

antes de que te fugues.

Después vendrá la noche

y no sabremos quién se fue primero.

Tal vez tú

tal vez mi enamorado cuerpo

tal vez la luz o el agua.

Sólo quedará la lontananza:

ese lugar que me derrite

pero que reconstruye el amor

donde perderme no es morir

sino volver muy quedo

a la distancia de donde vengo. Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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