Las bases del crecimiento se deterioran

La situación del país se complica y las bases del crecimiento se deterioran de manera abrupta. Nuestro crecimiento está en entredicho pues la dinámica económica requiere no solo que crezca el empleo, sobre todo el formal, sino que se generen las ganancias necesarias para que la inversión crezca y aumente la productividad general y la de los sectores.


Las últimas estimaciones de investigadores nacionales señalan que el PIB per cápita se ha estancado, la dinámica económica está prácticamente en cero y el progreso económico se ha evaporado en unos cuantos años.


Las estimaciones sugieren que si se considera 2021, el nivel de producto por habitante llegaría a 3.7% arriba del año 2000, es decir, un porcentaje anual promedio de 0.018% en lo que va del siglo XXI, cuyo resultado sería prácticamente cero.


Estamos ante un ciclo económico de deterioro y pérdida en el crecimiento de largo plazo. Al inicio de este siglo, una penosa administración impidió que nos adentráramos en la ola expansionista de la economía estadounidense, frenando el ciclo de alto crecimiento con que se había cerrado la economía en el siglo pasado.


Por otro lado, la crisis de 2008 fue débilmente controlado y la recuperación fue lenta, con un crecimiento mediocre.


Así llegamos al nuevo escenario con el gobierno de la Cuarta Transformación, desde donde se ha gestado una política económica que en lugar de incentivar y promover restringe y contiene el crecimiento, sin ayudas ni alivios ante la situación de la emergencia sanitaria, no obstante el cierre de miles de actividades, empresa, comercios y fuentes de empleo. En 2020 la caída fue de más del 8%, llevándose con ella el periodo de avance, si bien insuficiente, que se observó entre 2010 y 2018.

En efecto, en pesos constantes o “reales” de 2013, de acuerdo con datos de PIB y de la población del INEGI, entre 2000 y 2020 el crecimiento anual ha sido de 0.076% (un aumento de 1.5% en el PIB per cápita en veinte años), y en torno a 5.0% si contamos la recuperación de 2021.

Esta cifra se compara muy desfavorablemente con el periodo que va de 1950 a 1981, en el cual el PIB por habitante creció anualmente 3.4%, tasa mayor a la que se ha observado en este siglo, incluso antes de la pandemia.

La coyuntura no es fácil y está replanteando la estructura con base en la cual el país ha evolucionado. Es importante acelerar para salir del estancamiento, agravado por la crisis sanitaria y, recientemente, por una inflación que ya obligó al gobierno a intervenir con medidas antiinflacionarias basadas en el acuerdo y en la práctica social de atemperar precios, voluntades comerciales y empresariales de actores y concertación para elevar la oferta.

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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