En Plaza Galerías Las Ánimas, Flor María Varela convirtió una tradición familiar en un proyecto gastronómico que une sabores de Venezuela y Puebla a través de las arepas.
Emprender lejos del país de origen implica mucho más que abrir un negocio.
Esa es parte de la historia detrás de La Sifrina, un espacio dedicado a las arepas venezolanas ubicado en Plaza Galerías Las Ánimas, donde Flor María Varela decidió llevar a Puebla uno de los sabores que forman parte de su identidad.
Para Flor, el emprendimiento gastronómico no es algo nuevo. En Venezuela participó en diferentes negocios de comida y desarrolló proyectos vinculados con el sector, entre ellos una tienda escolar con un concepto innovador que incorporaba tecnología y herramientas para fomentar entre los estudiantes una alimentación consciente y una educación financiera.
La experiencia empresarial, sumada al gusto por la cocina, terminó encontrando en Puebla una nueva oportunidad.
De Venezuela a Puebla: emprender con identidad
La idea de abrir un negocio de arepas comenzó casi como una petición constante.
“Queremos tener un negocio de arepas”, le decían.
Y la propuesta se repitió tantas veces que terminó convirtiéndose en una realidad.
El resultado es La Sifrina, un proyecto en el que Flor decidió involucrarse personalmente en la cocina porque quería conservar algo que considera fundamental: el sabor de la comida casera.
Más que reproducir el concepto de un restaurante tradicional, su apuesta está relacionada con ofrecer una experiencia cercana, con recetas que conserven esa esencia de hogar que acompaña a la gastronomía venezolana.
Y ahí hay una de las grandes fortalezas de su emprendimiento: la autenticidad.
¿Qué es una arepa?
Para quienes todavía no han probado una arepa, Flor propone una comparación sencilla: imaginarla como una especie de equivalente cultural de la tortilla mexicana.
Está elaborada con masa de maíz y puede prepararse de diferentes maneras y acompañarse con distintos ingredientes.
En La Sifrina pueden encontrarse opciones asadas y fritas, rellenas con carne, pollo, huevo o queso. También existen preparaciones dulces y combinaciones que permiten descubrir la versatilidad de este alimento emblemático de Venezuela.
Uno de los ingredientes característicos utilizados para preparar las arepas es la harina P.A.N., ampliamente reconocida dentro de la gastronomía venezolana.
La propuesta, por tanto, no consiste solamente en vender comida: también busca acercar a los poblanos a una tradición gastronómica venezolana.
Una arepa con sabor a Puebla
Pero si algo demuestra La Sifrina es que la gastronomía también puede ser un territorio de encuentro.
Una muestra de ello es su arepa de nogada, una creación que nació como homenaje a Puebla y al vínculo entre ambas culturas.
Flor cuenta que tiene una hija nacida en Puebla y que esta circunstancia también inspiró la creación de una preparación que pudiera representar la unión entre Venezuela y México.
El resultado es una combinación particularmente simbólica: la tradición venezolana de la arepa se encuentra con uno de los sabores más representativos de Puebla.
Y hay un detalle todavía más bonito detrás de esta creación: Flor señala que recibió orientación de un mexicano relacionado con establecimientos del propio centro comercial.
La anécdota resume una de las ideas más poderosas de su emprendimiento: los negocios también pueden construirse a partir de la colaboración.

Emprender también es hacer comunidad
La historia de La Sifrina permite hablar de un tema que merece mayor atención en Puebla: el papel de los pequeños y medianos negocios como generadores de comunidad.
Detrás de cada local hay una historia empresarial, una inversión, una familia, empleos, proveedores y, muchas veces, años de experiencia que no siempre vemos cuando entramos a consumir.
En el caso de Flor María Varela hay además un elemento cultural: emprender se convirtió en una forma de mantener viva una parte de sus raíces mientras construye una nueva historia en Puebla.
Su experiencia también demuestra que la gastronomía puede funcionar como una herramienta de integración.
Una arepa puede ser simplemente un alimento.
Pero también puede convertirse en una invitación a conocer otro país, otra tradición y otra manera de entender la comida.
Puebla, tierra de oportunidades para emprender
Flor reconoce que su llegada a México fue positiva y destaca la calidez con la que ha sido recibida.
Su historia resulta especialmente interesante porque no llegó pensando necesariamente en dedicarse a la gastronomía. Antes de La Sifrina ya había desarrollado otros emprendimientos y fue Puebla la ciudad que terminó convirtiéndose en escenario de una nueva etapa empresarial.
Esto es justamente lo que hace valiosas las historias de los negocios locales: no todos nacen de un plan perfecto.
Algunos surgen de una necesidad; otros, de una tradición familiar; otros, de una conversación repetida muchas veces.
Y algunos, como La Sifrina, nacen de la combinación de experiencia, insistencia y amor por una tradición.
La Sifrina es precisamente eso: una historia de emprendimiento que llegó desde Venezuela y encontró en Puebla un nuevo lugar para crecer.
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