Tragedia con una pipa en Iztapalapa, la tarde del este miércoles 10 de septiembre se convirtió en una pesadilla para vecinos, transeúntes y automovilistas que circulaban bajo el Puente de la Concordia, en la Calzada Ignacio Zaragoza, Iztapalapa. Eran alrededor de las 2:15 de la tarde cuando una pipa cargada con más de 49,000 litros de gas LP, propiedad de la empresa Silza, volcó en plena vialidad.
De inmediato comenzó a escapar el combustible. Lo que al principio parecía un incidente de tránsito común derivó en segundos en una explosión devastadora: una onda expansiva, un fogonazo de más de 30 metros de altura y una densa columna de humo negro que se podía ver desde varios puntos de la Ciudad de México.
El saldo de la tragedia
Las consecuencias fueron fatales. Hasta el último corte oficial, seis personas perdieron la vida y al menos 90 resultaron heridas, de las cuales 21 permanecen en estado crítico con quemaduras que alcanzan entre el 50 y el 90 % de su cuerpo.
Entre las víctimas hubo peatones, automovilistas atrapados en el tráfico y pasajeros del transporte público que circulaba por la zona. También se reportaron daños en viviendas, comercios, microbuses y vehículos particulares. La deflagración alcanzó a ambulantes que trabajaban sobre la banqueta y a usuarios del Metro Línea A, el Trolebús y el Cablebús cercanos a la zona del siniestro.
Al lugar acudieron decenas de elementos de Protección Civil, bomberos y paramédicos, quienes trabajaron durante horas para controlar el fuego, rescatar a heridos y trasladarlos a distintos hospitales de la capital.
La Fiscalía de la Ciudad de México abrió una investigación para esclarecer las causas del accidente y determinar si hubo negligencia. La empresa Silza, propietaria de la pipa, reconoció la responsabilidad legal y confirmó que cuenta con tres pólizas de seguro vigentes para responder por daños a terceros y víctimas.

Acciones heroicas entre la tragedia
En medio del caos, también hubo gestos de enorme valentía. Testigos narraron que varios vecinos corrieron hacia la zona en llamas para auxiliar a personas atrapadas entre los vehículos incendiados.
Un caso que ha conmovido fue el de una abuela joven que, pese a sufrir quemaduras en el 90 % de su cuerpo, logró salvar la vida de su nieta a quien entregó a rescatistas antes de ser trasladada de urgencia, esto tras haberla cubierto con su cuerpo cuando las llamas las envolvieron.

Otros relatos cuentan cómo choferes de transporte público y transeúntes improvisaron cadenas humanas para sacar a heridos de los microbuses calcinados, mientras automovilistas abrían paso con sus propias manos a los equipos de emergencia.
El Gobierno capitalino habilitó la línea 55 5683 2222 para brindar información a familiares de víctimas y lesionados, además de coordinar traslados hospitalarios y apoyos inmediatos.
A nivel federal y local, se ha abierto el debate sobre la regulación del transporte de combustibles en zonas urbanas, la verificación de permisos y la revisión de protocolos de seguridad.
Mientras tanto, en Iztapalapa permanece el recuerdo de una jornada marcada por la tragedia, pero también por el coraje y la solidaridad de quienes, sin pensarlo dos veces, arriesgaron su vida para salvar la de otros.












