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La Mesa de Mando: testimonios revelan la estructura de poder de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza

Una relatoría exclusiva de Revista ÚNICA reúne testimonios sobre la presunta estructura de poder, disciplina, relaciones internas y operación de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza en Puebla.

Testimonios reconstruyen la llamada “Mesa de Mando” de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza y plantean preguntas sobre su operación y estructura de poder. En la que, de acuerdo con las versiones, convergían la dirección, la administración, la esposa del director y personal militar.

Esta es la primera parte de una investigación de Revista ÚNICA. En las siguientes entregas se abordará, a partir de los testimonios y elementos recopilados, cómo habría operado el modelo de negocios de la institución, la relación que habría mantenido con la Zona Militar de Puebla, las condiciones y características de los campamentos realizados como parte de su esquema de formación, así como los señalamientos sobre la presunta presencia o custodia de hijos de personas vinculadas con el crimen organizado dentro de sus instalaciones.

El operador maestro

En el centro de esta estructura aparece Daniel Guzmán López, como director general y responsable de la operación de la institución. También es mencionado un general de apellido Meneses, a quien identifican como una de las figuras con mayor fuerza e influencia.

Los testimonios describen a Daniel Guzmán López como una persona con capacidad de persuasión y convencimiento, particularmente frente a padres de familia, ante ellos proyectaba una imagen de seguridad, autoridad y disciplina, mientras que las elevadas cuotas eran presentadas como una inversión destinada a brindar orden, formación y preparación para instituciones militares o navales.

Sin embargo, algunas personas que formaron parte de la estructura interna describen una experiencia diferente. Refieren episodios en los que el director habría gritado o menospreciado a alumnos y personal administrativo. Y lo califican de controlador y explotador, mientras que otras utilizan términos todavía más severos e incluso como “un demonio”.

La relatoría recoge así dos percepciones contrapuestas: la imagen pública de una figura amable y respetuosa frente a padres de familia y autoridades, y la descripción de un ambiente interno que algunos excolaboradores califican como intimidatorio.

El dinero también formaba parte de la estructura

La Academia Militarizada Ignacio Zaragoza manejaba un esquema de cuotas elevadas.

Inscripción de 13 mil pesos, mensualidades de 9 mil pesos, registro para plataforma 4 mil pesos y uniformes de alrededor de 15 mil pesos confeccionados por Wendy esposa del director. Además de actividades adicionales, entre ellas paracaidismo, curso de ambientación, ceremonias, campamentos y otras prácticas. Así un semestre podía representar alrededor de 50 mil pesos para las familias.

La convivencia de la “Mesa de Mando”

Uno de los elementos que aparecen de manera recurrente en los testimonios es la llamada “Mesa de Mando”. Por las mañanas alumnas, alumnos y personal administrativo y académico se reunían en el comedor.  Las y los maestros presentaban su “parte de novedades”

En estas convivencias se refiere, algunas veces hubo el consumo de bebidas alcohólicas. Asimismo, hay versiones de cenas y celebraciones relacionadas con militares, a las que habrían acudido maestras y alumnas como acompañantes.

Por la naturaleza de estos señalamientos, Revista ÚNICA los presenta como testimonios y no como hechos acreditados, quedando pendiente su corroboración documental.

Una institución con una imagen poderosa

Durante años, la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza construyó una identidad alrededor de los uniformes, los ascensos, las ceremonias, los desfiles y la presencia militar.

Sus alumnos eran llamados “cadetes”, utilizaban uniformes con características militares y participaban en ceremonias de ascenso e instrucción cívico-militar.

Iniciaban sus clases a las seis de la mañana, incluso el horario de invierno no se respetaba. Y por las tardes los alumnos y alumnas con mala conducta eran arrestados pasando horas en un salón reducido con actividades físicas exhaustivas

El director también organizaba eventos de gran espectacularidad, con participación de contingentes militares, tanques y caballería.

Esa imagen institucional es uno de los elementos centrales de esta relatoría.

Porque, de acuerdo con algunos de los testimonios, la imagen proyectada hacia el exterior contrastaba con la experiencia de determinados trabajadores y alumnos que describen un ambiente marcado por presión, castigos, control y presunto abuso de poder.

Y es precisamente en esa contradicción donde surge la pregunta de esta investigación:

¿Qué ocurría detrás de los uniformes, las ceremonias y la imagen pública de disciplina?

La estructura de poder

La llamada Mesa de Mando conformada, según las versiones obtenidas, por:

Daniel Guzmán López, como director y figura central de la operación;

la administración, encargada de aspectos operativos de la institución;

Wendy, esposa del director y vinculada, con la operación de los uniformes;

personal militar, relacionado con la formación y las actividades militarizadas;

y figuras militares retiradas de mayor rango, señaladas como personas con influencia dentro de la institución.

Debajo de esta estructura se encontrarían maestros, personal administrativo y cadetes, quienes, según los testimonios, recibían las decisiones tomadas desde los niveles superiores.

La pregunta que queda sobre la mesa

La historia de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza, a partir de los testimonios recopilados, no puede reducirse únicamente a las cuotas, los uniformes o el sistema disciplinario.

La investigación plantea una cuestión más amplia: cómo se construyó y mantuvo una estructura de poder 15 años, quiénes participaron en ella, qué mecanismos de control existían y qué ocurrió cuando surgieron inconformidades o señalamientos.

Otro dato que llamó la atención es que esta Academia abrió sus puertas en el año 2008 con un RVOE de bachillerato.

Una relatoría abierta a nuevas versiones

Esta investigación de Revista ÚNICA es una recopilación de testimonios y relatos de personas que aseguran haber conocido o vivido situaciones relacionadas con la operación de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza.

Los testimonios aquí reunidos no constituyen, por sí mismos, una acusación judicial ni una determinación de responsabilidad.

Lo que esta relatoría hace es poner los testimonios sobre la mesa, identificar las coincidencias, plantear las preguntas y abrir líneas que, en su caso, deberán ser corroboradas por las autoridades correspondientes y mediante documentación adicional.

Y las personas mencionadas y autoridades aludidas de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza presenten su versión, documentación, precisiones o aclaraciones.

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