Este 2026, Puebla celebra el primer centenario de uno de sus tesoros arquitectónicos y culturales más emblemáticos: la Casa de Alfeñique. Inaugurada como museo el 5 de mayo de 1926, esta joya del barroco poblano no solo resguarda historia, también cuenta relatos que conectan generaciones.
Su inconfundible fachada, rica en detalles y ornamentos, es considerada la máxima representación del estilo barroco en la ciudad. De hecho, su estética tan particular sirvió de inspiración para la entrañable película animada “La Leyenda de la Nahuala”, lo que la convierte también en un referente del imaginario popular mexicano.

Un recorrido por sus tres niveles es una experiencia envolvente. En el primer piso, las visitantes pueden adentrarse en la historia de la casona, descubrir el origen de su peculiar nombre y admirar vestimentas tradicionales como la de la china poblana. El segundo nivel revela cómo fue trazada Puebla durante su fundación, además de presentar elementos relacionados con la histórica Batalla del 5 de Mayo. Finalmente, el tercer nivel ofrece una mirada íntima a la vida cotidiana de las familias acomodadas de la época.
En la planta baja, dos carruajes capturan la atención: uno que perteneció a los generales de Porfirio Díaz y otro de uso clerical, piezas que evocan el movimiento y la vida social de siglos pasados. Cabe destacar que antiguamente este espacio era habitado por la servidumbre, lo que también habla de la estructura social de la época.

Uno de los espacios más fascinantes es la cocina típica poblana, donde destacan las ollas de barro, los fogones recubiertos de Talavera y delicados fruteros de marfil. Además se puede apreciar un costurero, testimonio del trabajo artesanal femenino, donde se creaban verdaderas obras maestras con hilos de seda. La casa alberga además vasijas, loza y utensilios provenientes de China e Inglaterra, así como una sala dedicada al arte del barro y la Talavera, técnica profundamente arraigada en la identidad poblana.
La decoración de la casa refleja perfectamente el espíritu barroco: una estética que no solo se manifiesta en la arquitectura, sino también en la vestimenta, los peinados, el lenguaje y hasta en la tradición de los dulces.
Para celebrar su centenario, durante todo el mes de mayo se han organizado actividades especiales: cada martes a las 5:00 de la tarde se ofrecerán pláticas culturales, mientras que los sábados al mediodía habrá talleres diseñados para disfrutar en familia.
Visitar la Casa de Alfeñique es mucho más que recorrer un museo; es sumergirse en la esencia de Puebla, en sus sabores, sus formas y su historia. Sin duda, una opción ideal para quienes buscan conectar con la cultura y crear momentos memorables en familia.
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