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La boda de los «Underwood» Poblanos – Segunda parte

Amigues, pues que les cuento.
Terminó la espera.
Luego de que Héctor fue reelecto como magistrado presidente del TSJ y Mónica ganó la diputación local por el distrito de Amozoc, ambos pensaron en formalizar su relación con todas las de la ley, casarse.
Y fue el pasado sábado 17 de junio que decidieron hacerlo teniendo como padrinos al gobernador Miguel Barbosa y su distinguida esposa, Rosario Orozco.
El evento fue en el Jardín de Azul Talavera, ubicado en el Barrio de Analco.
El lugar se encontraba sitiado desde un día antes por elementos de seguridad que vestían discretamente de civiles pero sus cortes de cabello y chicharos los delataban.
Solo fueron invitadas la crema y nata, maridada con los gobernadores (quienes palomearon la lista de invitados).
Todo estaba muy bien organizado.
Se cuidaron los detalles de no filtrar imágenes ni ubicación del evento a nadie que no estuviera invitado.
Hubo estrictas medidas anti covid.
Gelecito por aquí, cubrebocas por allá, sensores para temperatura.
Los halagos al gobernador fueron discretos y con clase, no como en otros tiempos en que el ‘que pasó mi gober precioso’ era un himno.
Algunas invitadas al ver al novio murmuraron “si te arrepientes antes de dar el sí, aquí te espero”
La novia no se quedó atrás, lucia espectacular y sonreía a todos.
Las miradas entre Héctor y Moni, iban cargadas de nerviosismo y felicidad.
El Menú fue de 5 tiempos, el Cheesecake de Guayaba fue de lo más ovacionado.
Entre los invitados destacaban, Gabriel Biestro, Nora Escamilla y Pepe Chedraui.
Así que los haters que dicen que entre el gobernador y Biestro se había terminado todo, se equivocaron otra vez.
El baile fue de lo mejor, la música banda sonó a todo lo que da.
La tarde noche cayó y en un momento desapercibido casi para todos, Héctor le susurró a Moni, TE AMO.

La soberbia en el palacio de Claudia.

En los años de gobierno de nuestra alcaldesa, ella ha sido una de las mujeres más golpeadas políticamente. Qué si la seguridad pública, que si las licitaciones ilegales, que si la manicurista cobraba doble y hasta el escándalo de unas galletas supuestamente mal facturadas.
Todas esas injurias terminaron por hacer que los de la clase media (ups) salieran a votar en contra de ella, una especie de voto del odio.
Pero después de perder estrepitosamente, Claus, sigue sin entender que se deben cambiar algunos ‘moditos’ y sanar las heridas con algunos sectores de la clase media.
Le faltan 90 días para terminar el cargo y debería cerrar con todo, si es como dicen los rumores de que ya está amarrando otro puestecito de manera inmediata.
Así que si yo fuera ella, hablaría con todos mis enemigos y les invitaría un chai deslactosado, buscaría algunos empresarios poblanos con ganas de hacer bien las cosas y les daría un poco de obra, tendría humildad para reconocer que los poblanos me dieron la espalda y no logré convencer a nadie.

Eso sería terminar una administración con eso que los puritanos llaman decoro.
Decoro: Ah que palabra tan bonita.

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