La inflación general en México se situó en 3.51% anual, por debajo del dato de junio que se ubicó en 4.32% y siendo su menor nivel desde diciembre de 2020, de acuerdo con los últimos datos del INEGI. La inflación subyacente, que excluye elementos volátiles como energía y alimentos no procesados, se ubicó en 4.23% anual, ligeramente por debajo del mes de junio en 4.24%.
El Banco de México, aunque redujo la tasa de interés, moderó su intensidad con los recortes y dejó la tasa de interés en 7.75%, un nivel que era ampliamente esperado por el mercado. La Junta de Gobierno había aplicado recortes de 50 puntos base en todas sus reuniones de 2025, una medida criticada por el subgobernador Jonathan Heath, pero esta vez la reducción fue solo de 25 puntos.
La quinta reducción a la tasa en lo que va del año se da después de que la inflación en México se desaceleró más de lo esperado en julio y se ubicó en su nivel más bajo desde finales de 2020.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual de 0.27%, reflejando una desaceleración significativa frente al mismo mes de 2024, cuando la inflación mensual fue de 1.05% y la anual de 5.57%.
El componente subyacente aumentó 0.31% mensual y 4.23% anual, con alzas en servicios (0.39%) y mercancías (0.22%). El indicador no subyacente subió apenas 0.13% mensual y 1.14% anual, debido a menores presiones en agropecuarios y energéticos. Este comportamiento sugiere una estabilización de precios, aunque persisten presiones en rubros como alimentos procesados y servicios básicos.
De acuerdo con estimaciones del Banco de México y analistas privados, la inflación general cerraría 2025 en torno a 3.8% y la subyacente en 3.7%. Para 2026, se anticipa una ligera alza, con ambas métricas rondando el 4.0%, impulsadas por la recuperación económica y posibles presiones externas.
La decisión de Banxico refleja una estrategia de flexibilización gradual, buscando estimular el crédito y el consumo sin comprometer la estabilidad de precios. El regreso de la inflación al rango objetivo (2%–4%) permite este margen de maniobra, aunque la institución mantiene una postura prudente ante riesgos como la volatilidad cambiaria, las tensiones comerciales globales y los rebrotes inflacionarios en alimentos y energía.
La convergencia de una inflación contenida y una tasa de interés más baja sugiere que México transita hacia una fase de política monetaria más acomodaticia. Sin embargo, el Banco de México sigue calibrando sus decisiones con cautela, consciente de los riesgos internos y externos que podrían alterar la trayectoria inflacionaria. Este equilibrio será clave para sostener el crecimiento económico sin perder de vista su mandato prioritario que es la estabilidad de precios. Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com












