De la serena estética con que se hunde mi alma
puede aparecer a veces un recorrer claro
de intransparencia cándida pero con efectos
de un bosque arrellanado del que surgen en calma
expresiones y tintes que llegan al ser mismo
como respuesta firme al hermetismo que sordo
se decide a buscar orígenes de la cuna.
Desterrado de la incolora realidad mustia
y exiliado de sus purezas y parabienes
soy cúmulo de ignotas agonías que infaman
teologalmente los desencuentros viscerales
en cuya exquisitez fuera de mundo y de tropos
recurrí constante al pago para el sobrevivir
inusitado si ando entre las ropas ajenas.
Tengo fe interrogante y de la luz del problema
la meta de buscar y asir otra vez realidad
de apurar el ombligo con todos sus símbolos
de andar los desandados pasos desdibujados
de fundirme en el sol que revoluciona el crinar
que remonta al vacío y áspero manglar seco
que marca para mí la yuxtapuesta abnegación.
Destemplado que soy y desmentido de historia
hurgo a tientas aquel destello apagado en ciencia
y destapo la caja que se arrincona ausente
y arde desesperante con fibra de esperanza.
Inacabable encuentro de constitución de agua
y de abismo cual si montaña sagrada fuera
sendero de las húmedas cometas que alargan
los templos y mortajas y tumbas de eternidad.
Cuerpo que desenvuelves al ser en sus destrezas
dormidas de los cuerpos que se abrazan a letras.
Cuerpo de tesón y fiebre que inauguras todo
entre ritmos que son claros de tu bosque pardo.
Cuerpo de negras nubes que se abren con esmero
entre aires del divino pasional que convocas.
Cuerpo tigre los montes de extremaunción vibrante
y voraces pezones águila que hacen sombras.
Cuerpo tierra que cubre la intrépida mortaja
que asume los caminos de cielo dolor polvo.
Cuerpo de las hipótesis y de las conciencias
que van del lodo a la tempestad de las caricias.
Cuerpo ajeno rincón de las sales que hacen vida
entre calladas ramas que simulan las fauces.
Cuerpo del amor estro y odio de la rendija
en que la luna asoma su majestad espasmo.
Cuerpo ataúd de címbalos que engallan de gritos
las inermes deshoras que se abandonan férreas.
Cuerpo de mujer lóbrega e instinto coloquial
entre el chorro nupcial de las abejas fúnebres.
Cuerpo y alma molienda como cruz del planeta
que fundes el rescate de calcios y maderas.
Cuerpo ser y tener que te poseo ardiente
con la avaricia de la salvaje selva sierva.
Cuerpo sien y centella de paraíso vital
y tenue lastre lánguido entre largos gemidos.
Cuerpo final de inicio del regreso buscado
que amamanta las ubres cadenas tentadoras.
Cuerpo contacto y tacto del cósmico destierro
que me encuentra de espaldas y gira entendimiento. Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com









