Hoy al primer informe de la Presidenta Claudia Sheinbaum hicimos un balance feminista del gobierno del bienestar, los logros y las contradicciones.
La presidencia de Claudia Sheinbaum representa un parteaguas histórico: una mujer al frente del país y un gobierno que ha impulsado reformas de igualdad y programas sociales con perspectiva de género. Pero mientras en las leyes se escriben avances inéditos, en las calles persisten tensiones: protestas reprimidas, recortes a programas de protección y críticas por la falta de respuestas frente a la violencia.
Leyes y reformas para blindar derechos
La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado una agenda legislativa centrada en garantizar derechos para las mujeres. En diciembre de 2024 firmó reformas constitucionales y secundarias en al menos siete leyes—como los códigos Civil, Penal y la Ley Federal del Trabajo—que promueven la igualdad de género, salario igualitario y la vida libre de violencia. Además, se creó el Registro Nacional de Medidas y Órdenes de Protección y se comprometió a establecer fiscalías especializadas en feminicidios, así como incorporar abogadas en el Ministerio Público para abordar estos casos sensibles.
Creación de la Secretaría de las Mujeres
Desde el 1 de enero de 2025, se elevó al rango de secretaría el antiguo Instituto Nacional de las Mujeres. Esta nueva entidad tiene como funciones coordinar políticas con perspectiva de género, articular el sistema nacional de cuidados y promover la sensibilización en diversos espacios.
Diez acciones concretas en el marco del 8M
El 8 de marzo de 2025, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Sheinbaum presentó “10 acciones concretas” para visibilizar y reivindicar derechos históricos de las mujeres. Este anuncio simbolizó un compromiso institucional claro con la memoria y protección de las mexicanas.
Programas sociales con enfoque de género
En los primeros meses de su presidencia, se lanzó la Pensión para Mujeres Bienestar (dirigida a mujeres de 60 a 64 años) y el programa “Salud Casa a Casa” para atención médica domiciliaria. También se amplió la Beca Benito Juárez, ahora ambientada como «Beca Universal Rita Cetina Gutiérrez», para apoyar económicamente a familias con hijos en educación pública. En diciembre de 2024, estos programas sociales pasaron a rango constitucional.
Sistematización del cuidado y paridad constitucional
Se han consolidado esfuerzos hacia un Sistema Nacional de Cuidados y se ha reconocido constitucionalmente el derecho al cuidado, pero el financiamiento ha sido insipiente.
Visibilidad feminista desde la presidencia
Sheinbaum se ha expresado públicamente como feminista y ha defendido un modelo de “feminismo social”, que prioriza a las mujeres más vulnerables. También es la primera presidenta mujer de México, lo que rompió barreras simbólicas en un país históricamente gobernado por hombres.

Desaciertos y críticas
Represión de protestas y relación tensa con feministas
Durante su gestión como jefa de gobierno y ahora como presidenta, su relación con los movimientos feministas ha sido conflictiva. En numerosas ocasiones respondió con represión frente a protestas del 8M, calificándolas como “provocaciones” y justificando el uso de vallas metálicas en lugares emblemáticos. Activistas denunciaron detenciones arbitrarias, uso excesivo de fuerza y litigios contra activistas pacíficas.
Recortes presupuestales a programas clave
A pesar del discurso feminista, el presupuesto para programas importantes ha sido reducido. Por ejemplo, los albergues para mujeres tuvieron una disminución del 4.3 % para 2025, en un contexto donde su uso aumentó un 75 % entre 2023 y 2024. Asimismo, la Secretaría de las Mujeres y la CONAVIM han enfrentado recortes que debilitan su implementación efectiva.
Desconexión con víctimas reales
En el ámbito judicial, el caso de Tania Castillo —una víctima de acoso sexual cuyo agresor fue nombrado en un alto cargo— ha sido emblemático. El silencio e inacción del gobierno frente a ese caso reflejan una brecha entre el discurso feminista y la realidad de las mujeres víctimas.
Uso cuestionado de la figura de Violencia Política de Género
La figura de Violencia Política contra las Mujeres por Razón de Género (VPEG), destinada a proteger, ha sido utilizada como herramienta legal para censurar periodistas y opositores, incluso contra mujeres, así entorpeciendo la libertad de expresión.
Sheinbaum ha manifestado que “no puede permitirse la violencia de género disfrazada de crítica”, una frase que ha sido interpretada como ambiguamente aplicada.
Insuficiencias estructurales y simbólicas
El avance simbólico de tener a una presidenta mujer no ha sido suficiente para transformar condiciones de vida. Feministas advierten que sin enfoque interseccional que combata racismo, clasismo y transodio, la representación política es limitada. Persisten desigualdades estructurales, como la brecha salarial y de participación; por ejemplo, México tardaría aún más de un siglo en cerrar esa brecha.
Persistencia de violencia y feminicidios
A pesar de la legislación, los feminicidios persisten—por ejemplo, hay alrededor de 10 asesinatos violentos diarios contra mujeres. Hay denuncias sobre maquillaje de cifras e invisibilización de feminicidios, señalando ocultamiento de las cifras reales.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha marcado hitos importantes para la agenda feminista con avances normativos y simbólicos innegables. Sin embargo, estos logros deben consolidarse mediante la aplicación efectiva, financiamiento adecuado y empatía real hacia las mujeres afectadas por violencia, desigualdad y exclusión. El feminismo de Estado debe ir acompañado de reformas interseccionales, integración de la sociedad civil y respuesta contundente a casos urgentes. Solo así se podrá transformar la representación en transformación real.
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