En Haití, las mujeres resisten una adversidad estructural: se encuentran en la primera línea de una crisis crónica de pobreza, inseguridad alimentaria y violencia, mientras se les niega voz en las decisiones que determinan su destino.
Hoy, desde una mirada feminista y sorora, se alza la voz por ellas, por las Madan Saras, por quienes cultivan, comercian y sostienen a sus familias con manos invisibles e imprescindibles en Haití.
Desigualdad estructural que castiga a las mujeres
- Según UN Women, el 43 % de los hogares en Haití están encabezados por mujeres, y más del 80 % de ellos viven en pobreza extrema. Además, prácticas patriarcales y ausencia de protección legal agravan esta situación..
- Las Madan Saras —mujeres que mueven la economía informal comprando y vendiendo productos agrícolas— operan sin capital ni educación, en sectores informales peligrosos donde la violencia sexual y el robo son amenazas constantes.
- El salario promedio de las mujeres es aproximadamente un 32 % menor que el de los hombres, y muchas trabajan sin protección ni derechos laborales.

Crisis humanitaria: hambre, desplazamiento y violencia
- Haití enfrenta la peor crisis alimentaria de la región, donde más de 5 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda. Las mujeres suelen ser las primeras en sacrificar sus ingresos o raciones alimentarias por sus familias.
- La violencia de bandas ha desplazado a más de 1.3 millones de personas, muchas mujeres y niñas ahora viven en campamentos donde los espacios seguros han colapsado. UNFPA reporta que han descendido de 4 a 3 los “espacios seguros” abiertos en Puerto Príncipe para sobrevivientes de violencia sexual debido a inseguridad.
- En refugios improvisados, el riesgo de explotación sexual es alarmante. Se estima que cerca de 1.2 millones de mujeres y niñas requieren protección urgente (United Nations Population Fund).
Gritos por ser escuchadas: mujeres exigen inclusión
- UN Women ha hecho un llamado urgente: incluir a las mujeres en los procesos de toma de decisiones en seguridad alimentaria, pues son clave en el desarrollo rural y la sostenibilidad agrícola.
- Al mismo tiempo, UNFPA, junto al Ministerio de la Mujer de Haití, impulsa una respuesta internacional coordinada y feminista, desde espacios seguros hasta atención a víctimas de violencia sexual (UNFPA-Haiti, United Nations Population Fund).
- Organizaciones como el movimiento campesino Mouvman Peyizan Papay (MPP) fortalecen el derecho al alimento desde lo comunitario, con programas de agricultura sostenible y empoderamiento femenino.
Desigualdad y la resistencia
| Dimensión | Realidad actual | Clamor feminista |
|---|---|---|
| Pobreza | Hogares dirigidos por mujeres en pobreza extrema | Garantizar ingresos dignos y acceso a tierra |
| Seguridad | Desplazamiento y hambre | Protección, asistencia alimentaria sensible al género |
| Violencia | Exposición a agresión sexual y explotación | Espacios seguros, justicia, y atención integral |
| Representación | Solo el 3 % de participación política femenina | Inclusión real en decisiones humanitarias y políticas |
| Economía informal | Salarios precarios y sin cobertura | Empoderamiento económico y derechos laborales |
El feminismo que Haiti necesita
La lucha de las mujeres haitianas no es una historia de víctimas, sino de resistencia. Con cada mercado, con cada semilla sembrada, ellas desafían la desigualdad.
Nuestro deber: visibilizarlas, escucharlas, integrarlas.
Una Haití feminista solo será posible cuando quienes producen, lideran y cuidan tengan no solo la voz, sino el poder de moldear su mundo. Que esta crónica sirva como convocatoria sorora al mundo: Haití necesita más que ayuda, necesita justicia de género.











