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El Robo de la Mona Lisa

Cerramos esta lista de Los #5Más… con el robo que azotó los inicios del siglo XX.

El lunes 21 de agosto de 1911, un día en que el Louvre se encontraba cerrado, se llevó acabo el robo de la obra más famosa de Leonardo Da Vinci, hecho que no fue notado hasta el martes 22 cuando el pintor Louis Béroud entro a la sala donde debía estar la Gioconda.

La desaparición fue reportada inmediatamente y el Louvre fue cerrado durante una semana para escudriñar a fondo la escena, se encontró lo que fuera el marco de esta, escondido en una bodega, pero no hubo pistas de él o los responsables, dando así una las coberturas a nivel mundial más completas hasta el momento, fue tanta la promoción del robo que se hizo en periódicos de todo el globo, que la fama de la pintura se catapultó a niveles insospechados, elevándola al punto de convertirla en toda una celebridad.

Los meses pasaban y no había pista alguna de en dónde podría estar la pintura. La policía se llenó de sospechosos, entre ellos los padres del cubismo: Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire, a los que se les había relacionado con las desapariciones de unas piezas de escultura que sucedió algún tiempo atrás, además de declaraciones por parte de Apollinare en las que apoyaba a Marinetti y sus ideas radicales en las que incitaba a la quema de museos para dar paso al nuevo arte, pero una vez más, no llevó a ningún lugar, el tiempo pasaba y en el museo de Louvre la gente hacia fila solo para contemplar el espacio vacío donde una vez estuviese la Joconde (como los Franceses le llaman de cariño).

Hasta que dos años y ciento once días después un tal Vincenzo Peruggia intentó venderle la pintura a Alfredo Geri, quien fuera en su momento el director de la Galleria degli Uffizi, obviamente Geri se hizo acompañar de la policía y fue así que finalmente la Mona Lisa fue recuperada, pero ¿quién es este Vincenzo Peruggia? ¿Cómo logro maquilar uno de los robos más grandes en la historia del arte el solo? Y ¿Cómo es que había logrado burlar a los investigadores por tanto tiempo? Pues todas estas preguntas se resuelven de la siguiente manera.

Peruggia trabajó un año antes del robo en el Louvre, dando mantenimiento a muchas de las obras, entre estas a la Gioconda, fue el quien cambio el vidrio que protegería la obra y este contaba con el uniforme blanco que los encargados de mantenimiento usaban. La verdad Peruggia no era un hombre brillante ni mucho menos, pero en su día el sistema de seguridad con el que contaba el museo era más que deplorable, había pocos guardias, turnos nada precisos y las rondas que estos daban no tenían ni pies ni cabeza, Vincenzo Peruggia solo tuvo que desmontar la pintura, deshacerse del marco y enrollar la pintura bajo sus franelas, de hecho, salió caminando por la puerta de servicio como todos los demás.

Ahora, ¿qué motivo tuvo Peruggia para realizar el atraco? Pues según Vincenzo lo hizo porque Napoleón la robó en primer lugar de su natal Italia, aunque no fue así, fue el mismo Leonardo quien la llevara como un regalo para Francisco I cuando este lo llamó para pintar en su corte, hay también datos que indican que Francisco I compró la obra a Leonardo por una suma considerable. Esto del patriotismo tampoco es para tomar mucho en cuenta, ya que fueron encontradas varias copias de la pintura en el departamento de Peruggia.

Vincenzo fue condenado a un año y quince días de prisión, que después fueron reducidos a siete meses y nueve días, pero pocos días después de su sentencia la primera guerra explotó y el caso se olvidó con rapidez.

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