spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

OTROS ARTÍCULOS

El libro de todas las cosas

Un padre religioso extremista, una mamá sometida al maltrato y un niño que vive las consecuencias de esa violencia familiar derivada de una educación inflexible. Es la trama de la novela El libro de todas las cosas escrita por el holandés Guus Kuijer.

Tomás, el protagonista de esta historia es un niño de nueve años que ve cosas que nadie más puede ver y todo lo anota en su libro, cosas cotidianas que pasan en su entorno, una de ellas, relata el niño: “De vez en cuando pasaba corriendo por la calle un perro enorme. Nadie sabía de dónde venía, ni donde iba. Aparecía así, de repente: grandote, feroz y traicionero. Todos los niños salían disparados hacia sus casas gritando, pero el perro Muerdenalgas, siempre conseguía alcanzar a uno o dos…” era el perro de su vecina. Todos los niños decían que esa mujer eran una bruja. En ese contexto trascurre la vida de Tomás.

Pasan los días y Tomás decide entablar contacto con ella, la señora Van Amersfoort quien escucha música clásica y tiene muchos libros, al punto que generan una gran curiosidad en Tomás y le pregunta ¿De qué tratan?

-¡Uf! -exclama la señora Van Amersfoort…. Tratan de todas las cosas que existen.

-¿Te gusta la lectura? Tomás asintió con la cabeza.

-¿Qué te gustaría ser cuando seas grande? -le preguntó.

-Feliz le contestó Tomás -Me gustaría ser feliz.

-Me parece una idea genial- ¿Y sabes tu por donde empieza la felicidad? Por dejar de tener miedo.

La influencia de esta mujer es determinante en la historia: ella le presta un libro que según le explica: trata de un niño que no quiere tener miedo y que lucha contra la injusticia del mundo, al tiempo que le hace la reflexión de que él fue muy valiente al entrar a su casa a pesar de que todos los niños dicen que es una bruja y los papás que es comunista.

A partir de este hecho, Tomás comienza una amistad que fortalecerá su confianza y en su momento esto lo hace enfrentar a su padre a quien le tenía mucho miedo por los golpes que le daba si no hacía lo que él decía. En ocasiones hacía lo mismo con su mamá. Luego, el padre encuentra una carta que dice: “un hombre que golpea a su mujer se deshonra a sí mismo”, lo cual le hace pensar que personas ajenas están influyendo en el niño para alterar las creencias y su autoridad.

Poco a poco esta poderosa historia impresa en 2006 para el Programa Nacional de Salas de Lectura, nos muestra un personaje que se escuda en las enseñanzas de Dios para esconder al represor o al adulto no resuelto y que actúa conforme la educación castrante que tuvo.

Una de mis partes favoritas es cuando Tomás tiene una visión y habla con Jesús, quien le dice que su padre tiene buenas intenciones, pero que en realidad es un cobarde y se esconde como un niño temeroso detrás de las espaldas de Dios. En la historia los diálogos cotidianos entre la familia develan que “el papá le tenía miedo a la alegría”. Sobre todo, le tenía miedo a la burla, al aceptar que ha estado errado con su familia, de lo cual se da cuenta después de un suceso impactante con su hija mayor. Por su parte, nuestro protagonista Tomás a su corta edad sabe que cuenta con su vecina y con su amiga Elisa, una niña que tiene una pierna de madera, quien le ayuda a descubrir lo que ya habíamos dicho: sólo se puede ser feliz si dejamos de tener miedo.

Comentarios: marumora222@gmail.com

Twitter: @marumora7   

María Eugenia Mora
Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva por la Universidad Autónoma de México, María Eugenia Mora ha destacado por su trayectoria en medios como El Heraldo de México, La Voz de Puebla y El Sol de Puebla. De 1991 a 1995, fue reportera en las giras de los gobernadores Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales Flores. Desde 2007, forma parte del Consejo Editorial de la revista ÚNICA y conduce el programa Cinco Mujeres en la XEHR. Además, es coautora del libro Crónicas de Puebla, 50 años, reflejando su compromiso con la narrativa histórica y cultural del estado.

ÚLTIMOS ARTÍCULOS