La administración estadounidense anunció que cualquier reducción en sus actuales aranceles dependerá de que sus socios comerciales tomen medidas concretas para corregir los desequilibrios que, según Washington, amenazan la estabilidad de su economía.
Fuentes del Departamento de Comercio indicaron que las negociaciones en curso con varios países han estado marcadas por la exigencia de “ajustes sustanciales” en las balanzas comerciales.
El objetivo, afirmaron, es garantizar que las exportaciones e importaciones mantengan un flujo “justo y equitativo”, evitando déficits crónicos que —a juicio de la Casa Blanca— debilitan la producción nacional y el empleo en sectores clave.

Antecedentes
Desde 2018, Estados Unidos ha mantenido una política arancelaria más agresiva, iniciada bajo la administración de Donald Trump y parcialmente mantenida por su sucesor. Aunque algunos aranceles han sido revisados o suspendidos, persiste la preocupación por el impacto de importaciones masivas de bienes manufacturados en industrias estratégicas, como la siderúrgica, automotriz y tecnológica.
Analistas señalan que el déficit comercial estadounidense, que en 2024 superó los 800.000 millones de dólares, ha sido un factor determinante en la decisión de condicionar cualquier alivio arancelario a compromisos formales de sus socios.
Impacto y reacciones
Economistas advierten que esta postura podría tensar las relaciones con socios estratégicos como la Unión Europea, México y China, quienes han presionado por una flexibilización de las tarifas como parte de acuerdos bilaterales y multilaterales.
“Las reglas del juego están cambiando”, señaló el analista John Matthews, del Instituto Peterson. “La reducción de aranceles ya no es una concesión unilateral, sino una moneda de cambio para lograr reformas comerciales profundas”.
Próximos pasos
Funcionarios estadounidenses adelantaron que en las próximas semanas se abrirán mesas técnicas con los principales socios para evaluar el grado de “corrección” de los desequilibrios. Solo en ese marco se planteará la posibilidad de reducir o eliminar algunos aranceles.
Mientras tanto, sectores industriales dentro de EE. UU. celebran la medida, argumentando que protege la producción nacional, aunque otros advierten que podría encarecer bienes de consumo e insumos clave para la manufactura.
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