Economía en problemas. Menor dinamismo e inflación

El marco macroeconómico para 2022 esbozado por los Criterios Generales de Política Económica establecieron para este año un crecimiento del PIB con un rango de 3.6% a 4.6%, cuyo dato puntual se propuso en 4.1%.


En el cuarto trimestre de 2021 y con cifras desestacionalizadas, el PIB no mostró variación en términos reales a tasa trimestral.


A tasa anual y con series desestacionalizadas, el PIB registró en 2021 un alza de 1.1% en términos reales en el cuarto trimestre de 2021. Por grandes grupos de actividades económicas, el PIB de las actividades primarias avanzó 4.7%, el de las secundarias 1.6% y el de las actividades terciarias ascendió 0.3%.


La variación porcentual real anual de 2021 respecto a 2020 fue de 5% y en las actividades primarias de 2.6%, en las secundarias 6.8% y las terciarias 4.2%.


La actividad económica registró a principios de año un incremento y sumó su tercer mes con aumentos, impulsada por el sector industrial ante un repunte en la minería. Según el INEGI el indicador global de la actividad económica en enero de 2022 mostró un aumento de 0.4% a tasa mensual, cuando se esperaba que creciera 1.6%.


Frente a estos resultados y en comparación con la alta expectativa que se había propuesto en septiembre de 2021, el secretario de Hacienda Rogelio Ramírez de la O reconoció, durante la 85 Convención Bancaria, que esa meta de 4.1% para este año no se cumplirá.


El funcionario explicó que los pronósticos a la baja no se deben a la falta de impulso en los programas de inversión pública o en la inversión privada y desestimó la estimación de 2% de crecimiento del PIB para este año.

Además, esta circunstancia se presenta en el contexto de un aumento de 50 puntos base a la tasa de interés aprobada por el Banco de México, con lo cual se pasaría de una tasa de 6% a 6.5%.

Sin embargo, al mes de febrero de 2022 y con datos del INEGI, la inflación se ubicó en 7.28%, dato que resulta superior al nuevo nivel aprobado de la tasa de interés, lo que significa que este instrumento es insuficiente para cubrir la pérdida del valor del dinero provocada por la inflación, situación que deberá atenderse rápidamente para lograr que en forma pausada el aumento de precios ceda y la tasa de interés impulse las inversiones.

La política económica deberá hacer frente a estos dos problemas coyunturales de principios de año: una reducción en el ritmo del crecimiento, combinada con una inflación que no termina por ceder.

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